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El gobierno paquistaní ordenó al Ejército “eliminar a los terroristas islamistas”, los talibanes de la región de Swat (noroeste), anunció ayer jueves el primer ministro, Yusuf Raza Gilani, en un mensaje transmitido por televisión.

“Con el fin de restaurar el honor y la dignidad de nuestro país y para proteger al pueblo, hemos pedido a las fuerzas armadas que eliminen a los combatientes islamistas y a los terroristas”, dijo el primer ministro en su discurso a la nación.

Este anuncio fue hecho luego de 12 días de una ofensiva militar contra los talibanes que ha obligado a huir de sus hogares a miles de civiles.

Los aviones de caza y los helicópteros bombardearon escondites de los islamistas en sus bastiones del distrito de Swat, en Malam Jabba, Matta y Jawaza Jela, según el Ejército, que reconoció nueve bajas entre el miércoles y el jueves.

En doce días de combates, el Ejército afirmó haber matado a más de 300 talibanes y perdido a veinte soldados, un balance imposible de contrastar con fuentes independientes.

Los combatientes islamistas, vinculados a Al Qaida, controlan desde hace dos años la mayoría del valle de Swat, que en otra época fue la zona más turística de Pakistán, e impusieron un régimen de terror. El Ejército nunca logró recuperar el control de la región.

No respetaron alto el fuego
A mediados de febrero, los talibanes firmaron un acuerdo de alto el fuego con el gobierno, que, a cambio, les concedió la instauración de tribunales islámicos en Swat y en seis distritos vecinos.

Pero en lugar de deponer las armas, como lo imponía el acuerdo, los islamistas aprovecharon la tregua para ganar terreno fuera de Swat, adueñándose de los distritos de Lower Dir y Buner, a unos 100 km de la capital, Islamabad.

El acuerdo fue muy criticado por Washington. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, lo tachó de “abdicación”.

Bajo la presión de Estados Unidos, del que Pakistán es un aliado clave en su “guerra contra el terrorismo”, el Ejército inició la reconquista de Lower Dir el 26 de abril, y, dos días más tarde, de Buner. Desde hace dos días, el Ejército también afronta a los talibanes en violentos combates en Swat mismo.

Civiles en medio de dos fuegos
El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, prometió “acciones firmes para restaurar la paz y el orden” en esos distritos. Pero los civiles se quejan de estar atrapados entre los combates.

“Un obús de mortero alcanzó mi casa, yo sobreviví, pero me voy de Swat, ya no vale la pena vivir aquí”, declaró por teléfono a la AFP Nasir Jamal, un farmacéutico.

Además de decenas de miles de desplazados procedentes de Buner y Lower Dir desde hace unos diez días, más de 40,000 civiles huyeron el martes y el miércoles de Mingora, la ciudad principal de Swat, y sus alrededores, poblados por unas 300,000 personas, según las autoridades provinciales.

“La crisis humanitaria se agrava”, consideró este jueves el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que dice estar “reuniendo sus recursos para poder proporcionar alimentos y bienes de primera necesidad a 120,000 personas desplazadas a causa de los combates”.

Antes de la ofensiva en Buner y Lower Dir, el CICR ya asistía a 100,000 personas desplazadas en las zonas tribales y en la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP).