•   La Paz, Bolivia  |
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  • EFE

La medalla y la banda presidenciales de Bolivia, símbolos históricos del país que habían sido robados, fueron recuperados hoy en una iglesia de La Paz tras una llamada anónima a la Policía Boliviana, informó una fuente policial.

Una llamada anónima alertó de que estos objetos estaban en una mochila en el atrio de la iglesia de San Pedro, en el centro de la ciudad, donde fueron recuperados en perfecto estado, declaró a los medios el coronel Jhonny Aguilera, director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de la Policía Boliviana en La Paz.

Los objetos históricos fueron robados anoche en El Alto, ciudad vecina de La Paz, y un militar que los custodiaba fue detenido, acusado de incumplimiento de deberes.

El militar, un teniente del Ejército boliviano destinado en el Palacio de Gobierno de Bolivia, denunció ante la Policía Boliviana que los símbolos estaban en una mochila en un automóvil que dejó aparcado ayer por la noche en la calle mientras se encontraba en "varios locales de alterne" de El Alto.

El teniente estaba encargado de trasladar en avión estos símbolos a la ciudad boliviana de Cochabamba, donde hoy debía lucirlos el presidente de Bolivia, Evo Morales, durante los actos del Día de las Fuerzas Armadas bolivianas.

El Ministerio de Defensa de Bolivia confirmó en un comunicado la detención de un oficial y el inicio de una investigación a mandos militares, ya que el Ejército custodia este tipo de símbolos durante su traslado a actos oficiales.

La joya de oro, engarzada con esmeraldas, normalmente está custodiada en una bóveda de seguridad del Banco Central, pero es ocasionalmente entregada a la Presidencia para actos oficiales.

Los "servicios de inteligencia y toda la institucionalidad del Estado han sido puestos a disposición de la investigación para dar con los culpables del robo en el menor tiempo posible", finalizó el comunicado del Ministerio de Defensa.

Según la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (Bolivia), la medalla le fue regalada al libertador Simón Bolívar en 1825, con motivo de la independencia de Bolivia, y "tiene un valor monetario incalculable", tanto por su oro y diamantes como por su importancia histórica.