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  • AFP

El plan DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia) cumple hoy seis años sin que el Congreso haya encontrado aún una solución permanente para los miles de jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos de niños que protege ese programa y son conocidos como "dreamers" (soñadores).

Hoy se cumplen seis años desde que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) comenzara a aceptar las solicitudes para el programa, que fue proclamado el 15 de junio por el entonces presidente Barack Obaman (2009-2012).

Obama proclamó el plan ante la imposibilidad de aprobar una reforma migratoria en el Congreso, donde los demócratas tuvieron mayoría hasta 2010, cuando perdieron el dominio de la Cámara Baja.

El Congreso se planteó, por primera vez, la situación de los "soñadores" en 2001 con el "Dream Act" y, en 2013, estuvo cerca de regularizar su situación mediante una reforma migratoria, que acabó bloqueada por los republicanos y habría beneficiado a buena parte de los once millones de indocumentados que viven en el país.

Para acceder a DACA, los jóvenes indocumentados tuvieron que demostrar que habían llegado a EE.UU. antes de los 16 años, que no tenían antecedentes penales y que cursaban estudios de educación secundaria o estaban en la universidad.

Los inscritos en DACA pudieron frenar su deportación, obtener permiso de trabajo y en muchos estados una licencia de conducir, unos beneficios que debían de ser renovados cada dos años.

En 2014, Obama trató de ampliar el alcance de DACA para beneficiar a más "soñadores", pero un grupo de estados republicanos le demandó y la justicia anuló la ampliación del programa, así como otro plan, llamado DAPA y que buscaba frenar la deportación de los padres de los jóvenes indocumentados.

Con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el poder, el programa DACA ha sufrido varios reveses y ha visto disminuir su número de beneficiarios, que superó los 800.000 y actualmente se sitúa en 703.890, según datos del 31 de julio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración.

Los inscritos en DACA pudieron frenar su deportación, obtener permiso de trabajo y en muchos estados una licencia de conducir, unos beneficios que debían de ser renovados cada dos años.

En septiembre pasado, Trump anunció que DACA debía expirar el 5 de marzo si el Congreso no llegaba a un acuerdo sobre inmigración.

El Parlamento, en manos republicanas, no llegó a ningún acuerdo, pero DACA no llegó a expirar porque dos jueces, uno de Nueva York y otro de California, han obligado al Gobierno a mantener el vivo el programa y a seguir aceptando solicitudes para renovar sus beneficios.