•   Islamabad, Pakistán  |
  •  |
  •  |
  • EFE

El exjugador de críquet Imran Khan fue elegido hoy primer ministro de Pakistán por la Asamblea Nacional (NA, cámara baja), en una caótica jornada parlamentaria protagonizada por protestas de la oposición para denunciar que su partido ganó las elecciones con fraude.

Khan, de 65 años, logró su objetivo de convertirse en mandatario de esta potencia nuclear de 205 millones de habitantes tras 21 años en política y después de imponerse su partido, el Pakistán Tehreek-i-Insaf (PTI), en las elecciones legislativas del 25 de julio.

El político obtuvo hoy el apoyo de 176 de los 342 diputados que forman la cámara baja, muy por encima de los 96 de su principal rival, el líder de la Liga Musulmana de Pakistán (PML-N), Shehbaz Sharif, anunció el presidente de la NA, Asad Qaiser, en una sesión retransmitida por los canales de televisión nacionales.

Manifestantes en apoyo a Imran Khan. END/EFE.

La exestrella del críquet, capitán de la selección paquistaní que logró la copa del mundo en 1992, se impuso en la votación con el apoyo de varios partidos menores que sumaron sus escaños a los 158 del PTI.

"Quiero dar las gracias a Alá, quien me ha dado esta oportunidad para cambiar Pakistán, (para hacer) el cambio que esta nación ha esperado durante 70 años", afirmó Khan tras ser elegido.

El político, sin experiencia de Gobierno, repitió las ideas de su campaña para las elecciones con un mensaje anticorrupción y avisó de que impondrá un sistema de responsabilidad del que no escapará nadie.

Celebración en Asamblea Nacional por victoria de Imran Khan. END/EFE.

Lejos del tono conciliatorio del día que ganó los comicios, Khan prometió que llevará ante la justicia a "los que han saqueado el país" y llevado el dinero de "la educación, los hospitales y el agua" fuera de Pakistán, en referencia a los Gobiernos anteriores.

Khan prometió que dos veces al mes responderá a las preguntas del Parlamento.

El nuevo primer ministro pronunció su discurso entre gritos de los diputados del PML-N que trataban de evitar que hablase. Y es que la sesión parlamentaria fue un caos con diputados opositores que gritaban "¡Respeto al voto!" y paralizaron la sesión en varias ocasiones.

Celebración en Asamblea Nacional por victoria de Imran Khan. END/EFE.

El presidente de la cámara se vio obligado a paralizar la sesión durante 15 minutos en los que habló en privado con los líderes parlamentarios para tratar de imponer orden.

Sharif denunció durante su discurso "el fraude" en las elecciones y exigió una investigación, también entre gritos desde los escaños del PTI para evitar que se le escuchase.

"Demandamos una comisión parlamentaria que investigue las acusaciones de fraude y presente un informe en el Parlamento en 30 días", pidió Sharif, quien amenazó con protestas si todo ello no sucede.

Celebración en Asamblea Nacional por victoria de Imran Khan. END/EFE.

Khan desafió a la oposición a protestar en las calles por el supuesto y hasta se ofreció a proporcionarles comida durante sus manifestaciones. "No importa lo que hagáis. No lo conseguiréis", zanjó.

A pesar de la protesta conjunta, los partidos opositores no lograron ponerse de acuerdo para votar por Sharif como primer ministro. El Partido Popular de Pakistán (PPP) de Bilawal Bhutto, gran rival de la Liga de Sharif, se abstuvo en la votación.

Mientras los diputados intercambiaban gritos en el Parlamento, a lo largo del país seguidores de Khan celebraban su victoria con bailes, canciones y dulces, según mostraban las televisiones.

Esta es la segunda vez en la historia de Pakistán en la que un Gobierno acaba un mandato electoral completo y da paso a uno nuevo. Pakistán ha sido gobernado por dictaduras militares la mitad de sus 71 años de historia.

Celebración en Asamblea Nacional por victoria de Imran Khan. END/EFE.

Los comicios de julio estuvieron plagados de denuncias de fraude, con un anuncio de los resultados que se retrasó más de dos días y acusaciones de varios partidos de que sus representantes fueron expulsados de colegios electorales durante el recuento.

Antes, durante la campaña, partidos y grupos de derechos humanos denunciaron presiones por parte de "los poderes establecidos" (alusión a los militares) sobre la prensa y algunos candidatos para favorecer al PTI.