•   Yuba, Sudán del Sur  |
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  • EFE

La ONU pidió hoy que se terminen los ataques contra los civiles y los ayudantes humanitarios en Sudán del Sur, país clasificado por tercer año consecutivo como el más peligroso para los cooperantes.

El coordinador humanitario de la ONU para Sudán del Sur, Alain Noudéhou, dijo que "garantizar la seguridad de los cooperantes en Sudán del Sur se ha convertido en un gran reto que dificulta continuamente la acción humanitaria", según un comunicado.

Según Naciones Unidas, desde que comenzó el conflicto en el país más joven del mundo en diciembre de 2013, al menos 109 cooperantes han sido asesinados, mientras que solo en 2018, doce han perdido la vida, la mayoría de ellos sursudaneses.

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Estas declaraciones se producen un día después de la celebración del Día Mundial de la Acción Humanitaria.

Alain Noudéhou, coordinador humanitario de la ONU para Sudán del Sur

Noudéhou dijo que "el trabajo humanitario continúa enfrentándose a prohibiciones de acceso que hace más difícil operar" en ciertas zonas del país, siendo hasta el momento 470 los casos reportados este año.

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El conflicto en Sudán del Sur estalló en diciembre de 2013 entre las fuerzas del presidente, Salva Kiir, de la etnia dinka, y las de su entonces vicepresidente, Riek Machar, de la tribu nuer, y ambas partes alcanzaron un acuerdo de paz en 2015 que llevó a la creación de un Gobierno de unidad, pero en 2016 rebrotó la violencia.

Salva Kiir

Desde entonces, según cálculos de la ONU, cerca de cuatro millones de personas se han visto desplazadas por el conflicto, de las cuales más de dos millones están refugiadas en países vecinos.

Los rebeldes y el Gobierno firmaron un acuerdo de paz el pasado 5 de agosto en Jartum, que prevé la formación de un Gobierno de unidad nacional después de un periodo transitorio para asentar el alto el fuego.