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"Fuerzas políticas tenebrosas" exacerban "con discursos de odio" las tensiones migratorias en Brasil, en vísperas de unas complicadas elecciones, afirma Jesús López de Bobadilla, el párroco de la localidad fronteriza de Pacaraima, donde el sábado se produjeron violentos ataques contra refugiados venezolanos.

"Brasil está en una situación política, económica y social super delicada, en vísperas de elecciones, y todo es aprovechado", reflexiona el religioso español, de 77 años, que lleva nueve en Pacaraima.

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Más de mil venezolanos que acampaban en esta pequeña ciudad del estado amazónico de Roraima fueron expulsados el sábado por grupos de vecinos que prendieron fuego a sus tiendas y ropas y los persiguieron con palos y cuchillos al grito de "¡Fuera!", según varios testigos relataron a la AFP.

Hombres y mujeres de diferentes edades, adolescentes, niños y ancianos se encuentran refugiados. Foto: AFP/END

"Este episodio de estos días fue planeado, no fue un acto espontáneo. No me cabe la menor duda. Hay fuerzas políticas tenebrosas que se empeñan en pasar por encima de las dificultades del pueblo y aprovechar la xenofobia, que cada día es más fuerte, como elemento válido para las elecciones", dijo -sin querer señalar nombres- Bobadilla, que de lunes a viernes ofrece el desayuno a cientos de inmigrantes en la modesta parroquia local.

"Hay que pedir a los políticos responsables que por favor paren. Todo esto está muy manipulado. Son muy irresponsables con sus discursos inflamados de odio", advierte.

Brasil celebrará elecciones presidenciales, legislativas y de gobernadores en octubre. El favorito para la primera vuelta, en ausencia del encarcelado expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, es el ultraderechista Jair Bolsonaro. En el estado de Roraima, Bolsonaro superaría incluso a Lula, de acuerdo con una encuesta de Ibope divulgada esta semana.

La gobernadora de Roraima, Suely Campos, que busca la reelección, pidió en varias ocasiones cerrar provisoriamente la frontera a la entrada de venezolanos, alegando que el estado no cuenta con recursos suficientes para atender tamaño flujo de inmigrantes.

Campos, del Partido Progresista (PP, derecha), repudió los incidentes y ordenó reforzar los efectivos de seguridad, informó su asesoría.

- Aumento de la delincuencia y la prostitución -

Según el padre Jesús, la población local en principio acogió a los inmigrantes, pero la llegada de venezolanos "delincuentes, que vienen a aprovecharse de la situación", aumentó el clima de violencia y el rechazo a los extranjeros.

"Justos pagan por pecadores. La población en cierta manera quedó harta de tanta violencia, de tanta prostitución, de tanto asalto a mano armada, homicidios incluso. Y la xenofobia creció, también amparada en los intereses políticos".

El religioso apuntó también a las responsabilidades de las ONG y de la propia iglesia para llegar a esa situación.

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"Abandonamos al pobre brasileño, que existe, y ahí creció la xenofobia también. (...) Ahora dicen: 'el venezolano es el niño mimado'. La xenofobianace por esa razón", analizó.

Hombres y mujeres de diferentes edades, adolescentes, niños y ancianos se encuentran refugiados. Foto: AFP/END

- "Vergonzoso" -

Así y todo, considera que las explicaciones no tienen que convertirse en excusas para actos intolerables.

"Es vergonzoso que Pacaraima haya escrito esa página horrible en su historia", lamenta Bobadilla, al referirse a los incidentes del sábado.

El religioso no tiene muchas esperanzas de que la situación mejore, pero cree que para que algo cambie es preciso un control con mayor criterio en la frontera, a fin de evitar el ingreso de venezolanos con perfil criminal. También recomienda aumentar la presencia policial y atender a los brasileños en situación de pobreza, para que los habitantes no se sientan en 'desventaja' frente a los inmigrantes.

"Somos personas de paz", dice a la AFP un venezolano que fue a buscar el desayuno y dice vivir en Pacaraima desde hace un año trabajando de "changas".

No quiere identificarse por temor a represalias; después de los ataques, ya no se siente seguro y cruza diariamente la frontera para dormir en un albergue improvisado del lado venezolano.

Vestido prolijamente con una camiseta polo y pantalones de jean, asegura que los venezolanos enfrentan una "persecución" por parte de algunos miembros de la comunidad, inclusive de ciertos policías brasileños.

- "El hambre venció al miedo" -

Contrariando sus expectativas, el salón de la parroquia recibió este martes alrededor de mil comensales en busca de una porción de pan y una taza de café con leche.

Hombres y mujeres de diferentes edades, adolescentes, niños y ancianos van rotándose en cuatro hileras de mesas donde los colaboradores de la parroquia van sirviendo el desayuno con agilidad, liberando rápidamente los espacios para los que esperan en la fila.

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Muchos de ellos son indígenas warao, que están alojados en un refugio cercano, gestionado por una ONG.

Hombres y mujeres de diferentes edades, adolescentes, niños y ancianos se encuentran refugiados. Foto: AFP/END

Un pasaje bíblico estampado en una de las paredes intenta animarlos: "La angustia de ustedes se transformará en alegría".

Normalmente la parroquia atendía entre 1,500 y 2,000 inmigrantes por día. Después de las expulsiones el número cayó a la mitad, pero esa asistencia parece estar recuperándose.

"El hambre venció al miedo", dice Bobadilla con cierto alivio.