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Estados Unidos reconoció el sábado, en un informe de investigación preliminar muy esperado, que civiles habían muerto durante combates con los talibanes y bombardeos el lunes y el martes en Afganistán, pero no proporcionó el número de víctimas ni admitió su responsabilidad.

“El equipo de investigación conjunta confirma que un número de civiles murió durante los combates, pero no pudo determinar con certeza la identidad de los muertos, entre los cuales había talibanes y no combatientes, porque todos los cuerpos fueron enterrados”, indicó el ejército estadounidense y las autoridades afganas en un comunicado.

Los talibanes y las fuerzas afganas e internacionales se enfrentaron con los talibanes en violentos combates en el distrito de Bala Buluk, en la provincia de Farah (oeste), donde los insurgentes están instalados.

Las autoridades afganas habían anunciado más de 100 muertos, en su mayoría civiles, un número tachado de “exagerado” por algunos responsables norteamericanos, mientras centenares de personas se habían manifestado para protestar en Farah.

El presidente afgano, Hamid Karzai, afirmó el viernes por el canal norteamericano CNN que entre 125 y 130 civiles, niños incluidos, habían muerto, e imputó la responsabilidad exclusiva de estas muertes a los bombardeos estadounidenses.

Si el balance se confirmara, se trataría del error más mortífero desde el derrocamiento del régimen de los talibanes a finales de 2001. Karzai exigió el fin de los ataques aéreos estadounidenses que, sostuvo, “no son efectivos en la lucha contra el terrorismo”.

Sin embargo, un alto responsable norteamericano en Kabul consideró imposible privar las fuerzas terrestres del apoyo aéreo. Esto significaría “poner en peligro más tropas bien entrenadas de las fuerzas afganas con muy poca asistencia”, indicó a la AFP el oficial, que pidió mantener su nombre bajo anonimato.

“La comisión de investigación acudió a los tres lugares en los que fueron enterrados los cuerpos de siete personas, y cerca de dos fosas comunas con un número indeterminado de cuerpos”, dice el documento. La investigación también obtuvo pruebas según las cuales “los talibanes mataron civiles”, indicó el ejército.

Talibanes tienden emboscadas

Al comienzo de los combates, los talibanes “ejecutaron a tres civiles para obtener una reacción de la policía afgana y poder tenderles así una emboscada”, según el comunicado del ejército estadounidense.

Los autores del informe subrayan que las fuerzas estadounidenses y afganas siguen investigando acerca de “la compleja serie de ataques de los talibanes contra civiles inocentes y las fuerzas de la coalición en la provincia de Farah”.

“Un gran número de talibanes, entre los cuales combatientes extranjeros, se instalaron en los pueblos de Ganj Abad y de Grani, donde extorsionaban a los habitantes”, desde donde se enfrentaron con policías afganos, que sufrieron bajas y pidieron “un apoyo aéreo” del ejército afgano y de la coalición comandada por Estados Unidos.

“Según un informe, los talibanes obligaron a los habitantes a reagruparse en casas desde las cuales atacaron a las fuerzas afganas y de la coalición” y denuncia “la brutalidad” de los talibanes contra los civiles, a los que “usan como escudos humanos”. La ONU dice que 2,118 civiles murieron en 2008, principalmente sobre todo por bombardeos de fuerzas progubernamentales.

Entre tanto, en la cercana Islamabad, capital de Pakistán, las Fuerzas Armadas paquistaníes mataron este sábado al menos a 55 rebeldes en el valle de Swat (noroeste de Pakistán), en una intensa operación contra los talibanes, informaron fuentes militares.

“Helicópteros atacaron de madrugada escondrijos rebeldes en Mingora y 15 insurgentes han muerto en la operación”. También atacaron posiciones rebeldes en las zonas de Peochar, Qambar, Banababa, Ziriat, Mushkomai y Chamtalai. Entre 30 y 40 militantes murieron”, añadió.