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Abdel Moneim y su familia sobrevivieron a los bombardeos del régimen sirio contra Idlib refugiándose en una "cueva" que ahora ha decidido agrandar por miedo a una ofensiva de envergadura.

En el último gran bastión insurgente del noroeste del país, muchos habitantes, como él, cavaron refugios con la esperanza de proteger a sus familias del diluvio de fuego de la aviación siria y de su aliado, Rusia, si se lanza un asalto masivo.

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Durante las últimas semanas, los ataques aéreos y bombardeos de artillería contra esta provincia y los territorios rebeldes adyacentes causaron unos 50 muertos, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

"Desde hace 10 días estamos ampliando la cueva", explica Abdel Moneim Sheij Jasem, un excamionero del pueblo de Kafr Ein, en el sur de Idlib.

Habitantes de la provincia de Idlib cavan refugios preparándose para cualquier ofensiva. AFP/END.

El refugio se halla en el jardín de su edificio. Hace dos años su familia estaba refugiada en ese lugar cuando un avión del régimen lanzó un barril lleno de explosivos cerca de su domicilio.

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"Todo el edificio se derrumbó pero estábamos en la gruta y gracias a Dios nadie resultó herido", recuerda.

Sus hijos y un viejo obrero, al que contrató, cavan incansablemente en la roca en medio de la penumbra.

Hospitales bajo tierra

"Vamos a pintar las paredes y a construir escaleras para bajar y subir fácilmente", explica Jasem, padre de cuatro niñas y dos varones.

"Tengo miedo sobre todo por mis hijos", añade este hombre corpulento de barba tupida y vestido con una chilaba.

Habitantes de la provincia de Idlib cavan refugios preparándose para cualquier ofensiva. AFP/END.

En este país devastado por una guerra desde 2011 que ha causado más de 360.000 muertos, Idlib suele ser blanco de bombardeos aéreos.

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El uso de la aviación por el régimen sirio y por Rusia en su lucha contra los bastiones rebeldes y yihadistas ha causado numerosas bajas y destrozos colosales.

En los feudos de la oposición, los habitantes han adoptado la estrategia de la construcción bajo tierra, llegando a instalar hospitales y escuelas.

Habitantes de la provincia de Idlib cavan refugios preparándose para cualquier ofensiva. AFP/END.

Durante los últimos días, los bombardeos se han reducido y el viernes Rusia aseguró que no se está preparando una ofensiva de envergadura contra Idlib. Pero el régimen de Bashar al Asad concentra refuerzos militares en los alrededores de la provincia y los habitantes viven angustiados.

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Alrededor de tres millones de personas -la mitad de ellas desplazados- viven en la región y en bolsones de resistencia de las provincias vecinas de Hama, Alepo o Lataquia, según la ONU.

Hayat Tahrir al Sham (HTS), una organización yihadista formada por el antiguo brazo sirio de Al Qaida, controla la mayor parte del sector, en el que también están presentes otros grupos rebeldes.

"Evitar cualquier peligro"

Abu Mohamed pasó diez días en el sótano de su tío con sus primos, en el sur de la provincia.

El refugio fue cavado por la familia durante los primeros años de la guerra. Es un cuarto, con suelo y paredes revestidos de cemento pero con un techo de roca. Un agujero permite la entrada de aire.

Habitantes de la provincia de Idlib cavan refugios preparándose para cualquier ofensiva. AFP/END.

La familia colocó alfombras de yute, un ventilador y cajas de plástico, junto con provisiones de agua y pepinillos salados en un hueco cavado en la piedra.

"Tuvimos que limpiar la gruta y traer las cosas que necesitamos para no tener que subir a casa y evitar cualquier peligro", cuenta Abu Mohamed, ataviado con una chilaba gris y con un paquete de cigarrillos y el teléfono móvil en la mano.

"Cuando los bombardeos se intensifican, bajamos aquí para proteger a los niños y a la familia", añade el joven de 25 años.

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Su tío está sentado cerca de allí. Va pasando las cuentas de un rosario antes de servir té.

Uno de sus primos, Omran, de ocho años, lleva diez días sin ir al colegio. "Tengo muchos amigos que resultaron heridos o murieron", dice.

En el caso de una ofensiva contra Idlib, la ONU teme "la peor catástrofe del siglo".