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TER, CAMPO DE AIDA / AFP

El papa Benedicto XVI condenó la “trágica” construcción del muro de separación en Cisjordania, durante su visita ayer miércoles a un campo de refugiados de Belén, en los territorios palestinos ocupados.

“En un mundo en el que las fronteras se abren cada vez más (...) es trágico constatar que se construyan aún muros”, lamentó el Papa durante su visita al campo de refugiados de Aida a dos kilómetros de Belén.

“Oramos ardientemente para que terminen las hostilidades que causaron el levantamiento de este muro”, clamó el jefe de la Iglesia Católica.

Frente a una barrera de cemento

El Papa habló desde una tarima en el patio de una escuela del campo de Aida frente a unas 450 personas y menos de dos metros de la extensa barrera de cemento que domina los territorios palestinos con sus garitas y torres de control.

Presentado por Israel como un muro “antiterrorista”, la barrera de separación, alta entre 8 a 9 metros, y que se extiende a lo largo de 650 kilómetros, es llamada el “Muro del Apartheid” por los palestinos.

El muro comenzó a ser construido en junio de 2002 y atraviesa la mayoría de los territorios palestinos.

La barrera de cemento debería proteger a tres cuartos de los 410,000 israelíes que viven en Cisjordania y en la Jerusalén anexada, así como a más de la mitad de las colonias judías.

La Corte Internacional de Justicia, el 9 de julio de 2004, juzgó ilegal la construcción de la barrera y exigió que fuera desmantelada tal como pedido por la Asamblea General de Naciones Unidas. Israel no ha tenido en cuenta tales solicitudes.