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  • AFP

El Gobierno de Sri Lanka rechazó hoy una exhortación internacional a un alto el fuego en el conflicto contra los rebeldes tamiles, unas horas después de que el Consejo de Seguridad de la ONU llamase a proteger las vidas de los civiles. "No vamos a someternos a la presión internacional para detener la ofensiva", afirmó el ministro de Comunicación, Lakshman Yapa Abeywardena, a la prensa, y agregó que Sri Lanka estaba siendo acusado injustamente.

"En Pakistán y en Afganistán hay conflictos similares pero nadie les pide que lleguen a un acuerdo a paz o a un alto el fuego", agregó. Anoche, los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU expresaron, en una declaración propuesta por Austria, Francia y Gran Bretaña, estar "muy preocupados" por "la crisis humanitaria que se agrava".

El texto, que no es vinculante, y al que se opusieron China y Rusia, entre otros, insta tanto al Gobierno de Sri Lanka como a los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE) a "garantizar la seguridad de los civiles" y a "respetar sus obligaciones de acuerdo a la ley humanitaria internacional". Esta era la primera vez que el Consejo de Seguridad tomaba una posición formal sobre el conflicto desde el empeoramiento de la crisis en el noreste de Sri Lanka en abril.

Ayer, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó a Sri Lanka a detener el "bombardeo indiscriminado" de civiles, y a los rebeldes a deponer las armas, y pidió que los equipos humanitarios puedan tener acceso a la zona, advirtiendo, de lo contrario, una posible "catástrofe humanitaria".

Instan a dejar de usar armas pesadas
"Esto no es posible", manifestó Abeywardena. "Como gobierno responsable, no podemos garantizar la seguridad de los equipos humanitarios. Hasta el CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) está encontrando dificultades para entregar comida ahí", añadió. Tanto la ONU como Obama instaron a Sri Lanka a dejar de usar armas pesadas para evitar víctimas civiles, una acusación rechazada por el gobierno. "No estamos usando armas pesadas", aseguró Abeywardena.

Asimismo, ayer los enfrentamientos causaron la muerte de al menos 50 civiles en el bombardeo a un hospital improvisado en la zona del conflicto, informaron fuentes médicas, que agregaron que 47 personas habían muerto el martes tras un ataque idéntico. Las autoridades de Sri Lanka consideran que unos 20.000 civiles quedaron atrapados en la estrecha franja costera de 4 kilómetros cuadrados en el noreste de la isla en la que están atrincherados los rebeldes tamiles. La ONU habla de 50.000 personas.

Según estimaciones de la ONU, 6.500 civiles han muerto y 14.000 resultaron heridos entre finales de enero y mediados de abril, durante la ofensiva final del ejército contra la insurrección separatista de los Tigres Tamiles.