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ISLAMABAD /AFP

La celebración de elecciones legislativas y provinciales en Pakistán, el 8 de enero, parecía el sábado bastante improbable, debido al clima de violencia existente dos días después del atentado suicida que costó la vida a la ex primera ministra y líder de la oposición, Benazir Bhutto.

La comisión electoral, la única que teóricamente puede decidir la anulación de los comicios, dio a entender el sábado que la cita con las urnas podría aplazarse debido a la violencia registrada desde el asesinato de Bhutto.

“Todas las actividades del proceso electoral previas a la votación, incluida la impresión de las papeletas de voto, la logística y la formación del personal encargado de llevar a cabo las operaciones, se han visto afectadas desfavorablemente”, declaró la comisión electoral, que celebrará una reunión de emergencia el lunes.

Mientras tanto, la violencia no cesa a lo largo y ancho de esta República islámica de 160 millones de habitantes y, desde la muerte de Bhutto, al menos 38 personas perecieron en diversos enfrentamientos y disturbios.

El partido de Bhutto, el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP), decidirá el domingo si participa o no en las elecciones legislativas y provinciales del 8 de enero.

Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña y la mayor parte de la comunidad internacional animan a Musharraf a mantenerlas pese al clima de inestabilidad. La votación será crucial para este dirigente, reelegido recientemente para un segundo mandato en unos comicios cuya legitimidad está en duda y que mermaron todavía más su maltrecha popularidad.

“Tomaremos una decisión sobre las elecciones durante una reunión que celebrará nuestro comité mañana (domingo)”, declaró Sherry Rehman, ex portavoz de Bhutto y una de las dirigentes del PPP.

Un líder de la formación de Musharraf dijo el sábado a la AFP que la votación no tendrá “ningún sentido” si el PPP no participa en ella. El segundo partido de oposición, liderado por el ex primer ministro Nawaz Sharif, ya anunció su intención de boicotear el escrutinio.

Exiliado durante años como Bhutto y recién llegado a Pakistán, Sharif considera que si el gobierno decide mantener la fecha de las elecciones conducirá al país a la “destrucción”.

“Si el gobierno persiste en su idea de mantener las elecciones el 8 de enero, nos llevará al camino de la autodestrucción. Y no sólo a la destrucción del gobierno sino a la del país”, declaró.

Sharif insistió además en que Musharraf debe dimitir y le acusó de “no tener ninguna intención de celebrar elecciones libres y justas”.

El PPP también acusó al gobierno de haber “matado” a su líder, ya que no le suministró la seguridad adecuada, pese a que Bhutto era objeto de graves amenazas de extremistas.

El sábado, unas 10,000 personas protestaron en Lahore (noreste) contra el actual gobierno paquistaní.

La Casa Blanca rechazó este sábado pronunciarse sobre una eventual postergación de las elecciones en Pakistán, al subrayar que la decisión pertenece a los paquistaníes, y señaló que el gobierno es responsable de investigar a fondo la muerte de Benazir Bhutto.

“Las elecciones deben ser libres y justas, y los partidos y los candidatos deben ser capaces de llevar a cabo una elección de manera transparente. Pero en cuanto al momento, esto es algo que deberán determinar las autoridades paquistaníes”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, desde Crawford (Texas) donde el presidente George W. Bush pasa las fiestas de fin de año.