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  • AFP

Doce personas, nueve de las cuales de una misma familia, murieron en la región de Palermo, en la isla italiana de Sicilia, debido a las inundaciones provocadas por el desborde de varios ríos.

Los cuerpos de nueve miembros de una misma familia, entre ellos niños de uno, tres y 15 años de edad, fueron hallados en su residencia secundaria en Casteldaccia, situada al borde de un arroyo, informaron este domingo los bomberos. Las otras víctimas tenían entre 32 y 65 años.

La casa rural de estos habitantes de Palermo se inundó tras el desborde de un riachuelo por las fuertes lluvias del sábado.​

Otras tres personas de esa familia lograron salvarse de la violenta crecida del arroyo, una de ellas trepando a un árbol, según medios italianos.

"Lo he perdido todo, no me queda nada, solo mi hija", afirmó a los periodistas Giuseppe Giordano, uno de los supervivientes, que había salido de la casa con la pequeña. Este hombre, de 35 años, perdió a su mujer, a otros dos hijos, a sus padres, a su hermano y a su hermana.

"He constatado un desastre total", declaró por su parte un fiscal siciliano, Ambrogio Cartosio, tras haber sobrevolado el domingo la zona de Casteldaccia en helicóptero. Se abrió una investigación para determinar si las casas próximas al río fueron construidas respetando la legislación, que estipula que tiene que haber un margen de 150 metros hasta el lecho del río.

Otra de las víctimas es un hombre de 44 años, gerente de una estación de servicio, que murió en su vehículo cuando intentaba llegar al lugar para socorrer a un empleado bloqueado por la inundación.

Una persona que lo acompañaba permanece desaparecida después de que las aguas arrastraran el automóvil.

Una mujer y un hombre de origen siciliano pero residentes en Alemania también perecieron al quedar atrapados dentro de su vehículo en medio de un torrente en la región de Agrigento.

Por otra parte, las autoridades no tenían noticias de un médico que circulaba por los alrededores de la ciudad de Corleone, cerca de Palermo. Su coche apareció abandonado en una carretera.

Bosques devastados 

Las autoridades italianas movilizaron al ejército para comprobar las condiciones de las principales carreteras en Sicilia, donde la circulación quedó interrumpida en numerosos puntos.

Las lluvias torrenciales y los fuertes vientos ya causaron 20 muertos esta misma semana en otras regiones italianas, según un recuento de los servicios de protección civil.

Una anciana de 87 años y una turista alemana de 62 años fallecieron el viernes tras ser alcanzadas por un rayo en Cerdeña.

El patrimonio natural en el norte de Italia también sufrió un grave impacto, con millones de árboles arrancados.

En la región del Véneto, los bosques en las montañas de los Dolomitas quedaron prácticamente devastados, tras los fuertes vientos del jueves. El nivel de desolación era tal que el gobernador de esta región, Luca Zaia, lo comparó con los "efectos de un terremoto".

El temporal arrasó "100.000 hectáreas de pinos", precisó Zaia, quien sobrevoló la zona con el ministro italiano de Interior, Matteo Salvini.

"Necesitamos 40.000 millones de euros para que todo el territorio nacional vuelva a estar seguro", estimó Salvini.

"Me comprometo a recoger y a emplear (el dinero), con la esperanza de que no me lleguen cartas de contestación de Bruselas porque hemos gastado demasiado", dijo el presidente de la ultraderechista Liga, quien quiere activar una ayuda extraordinaria europea para las catástrofes.

El lunes también se produjo en Venecia uno de los aumentos del nivel del agua más importantes en los últimos años y el viento alcanzó los 180 km/h.

La protección civil italiana consideró esta ola de mal tiempo como "una de las situaciones meteorológicas más complejas en los últimos 60 años".