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"Es una pesadilla que dura ya 17 años", describe una maestra de la localidad israelí de Sderot, cuya población es víctima constante de los cohetes lanzados por palestinos desde la colindante Franja de Gaza.

Para Miri Asulim, madre de siete hijos y directora de una escuela de primaria del Consejo Regional israelí de Hof Ashkelon, el Gobierno debe atacar con fuerza a las milicias palestinas de Gaza. 

En octubre pasado, la milicia del grupo islamista Yihad Islámica disparó cerca de cuarenta cohetes hacia Israel, a los que el Ejército israelí respondió con decenas de bombardeos sobre objetivos militares en el enclave palestino.

"Si una serpiente te quiere atacar, debes cortar su cabeza", demanda la profesora.

"Se nos trata como el patio trasero del país", se lamenta Asulim, que acusa a las autoridades israelíes de haber dejado las comunidades cercanas a Gaza desprotegidas ante los cohetes lanzados de manera intermitente por las milicias de Gaza.

En opinión del rabino Ari Katz, antiguo colono en Gaza y director de relaciones públicas de una yeshivá (casa de estudio judía) de Sderot situada a un kilómetro de la valla de separación, "la respuesta israelí tiene que ser muy fuerte".

Desde mayo se han producido seis escaladas de violencia. EFE/END

Katz considera que el Gobierno ha respondido de manera dubitativa ante los últimos lanzamientos de cohetes y que, para frenar en seco los disparos, se debe reaccionar de manera "más contundente".

La franja, gobernada de facto por el movimiento islamista Hamás tras tomar su control en 2007, está desde entonces bajo un férreo bloqueo israelí.

La tensión en la zona ha escalado en gran medida tras el comienzo el pasado 30 de marzo de las protestas de la Gran Marcha del Retorno, en las que los palestinos piden el fin del bloqueo y el derecho al regreso de los refugiados.

Desde entonces, la inestabilidad ha aumentado, con sabotajes a la valla de separación y el lanzamiento de globos incendiarios hacia territorio israelí, y más de 200 palestinos han muerto por disparos de las tropas israelíes en las manifestaciones y en incidentes violentos en la frontera.

Desde mayo se han producido seis escaladas de violencia con el lanzamiento de cohetes desde el enclave y bombardeos de represalia del Ejército israelí contra objetivos de Hamás.

Durante los últimos meses, Egipto, con el apoyo de la ONU, ha intentado a través de conversaciones indirectas que Israel y las facciones palestinas acuerden un alto al fuego de larga duración.

La tensión en la zona ha escalado en gran medida tras el comienzo el pasado 30 de marzo de las protestas de la Gran Marcha del Retorno. EFE/END

"Desde 2005, 25.000 cohetes han sido lanzados de Gaza hacia Israel" y 56 personas han muerto a causa de ello desde 2001, según Noam Bedein, director de Sderot Media Centre, una asociación que difunde la situación de los residentes israelíes en la zona.

"No hay ningún político israelí que tenga una solución ante la amenaza de Hamás", lamenta, y agrega que "el 94% de los niños del área han sufrido síntomas postraumáticos" por las escaladas militares.

Los estudiantes israelíes de último curso de un instituto de la región empezaron ayer una marcha hacia Jerusalén para reclamar actuaciones al Gobierno.

Alon Levi, uno de los jóvenes organizadores de la protesta, remarca a Efe que los escolares piden una solución "para acabar con los ataques terroristas y los globos incendiarios" y añade que no quieren otra guerra.

Según Eugenia Scholnik, jubilada de 65 años residente en un kibutz cercano a Sderot, "el 10% de la población se marchó de la ciudad" durante los últimos años por la frágil situación de seguridad.

Y pese a todo, "muchos israelíes de otras partes del país quieren instalarse aquí, y la demanda para vivir en la región es muy alta", asegura.