•   Buenos Aires, Argentina  |
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  • EFE

La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central sindical de Argentina, se sentó hoy a negociar con el sector empresarial y el Gobierno un mecanismo para frenar los despidos y el pago de un bono de fin de año para compensar la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.

Uno de los dirigentes de la central, Héctor Daer, dijo que se ha llegado a un acuerdo con los empresarios para poner en marcha ambas medidas, pero aclaró que ahora resta que el Ejecutivo les de forma mediante un decreto.

El líder sindical explicó que la CGT espera que el Gobierno les remita este miércoles un borrador de decreto para poder el jueves analizar el texto de la resolución en el seno del consejo directivo de la central obrera.

En declaraciones a los medios, Daer precisó que se espera que el Gobierno dicte una resolución administrativa para que se pague a los trabajadores del sector privado un bono mínimo de 5.000 pesos (137,3 dólares), a pagar en dos cuotas en noviembre y enero próximo.

Respecto al nivel de empleo, se acordó la firma de otra resolución por la que todos los despidos sin causa justificada, antes de concretarse, sean procesados en el Ministerio de Trabajo, con una instancia de diálogo con las autoridades y los sindicatos.

"Quedó establecido que sería hasta el mes de marzo del año que viene", dijo Daer sobre el mecanismo para intentar frenar los despidos.

Por otra parte, el dirigente sindical sostuvo que la CGT, que este año ya hizo dos huelgas generales y amenazaba con convocar a otra este mes, planteó al Gobierno la necesidad de recomponer los ingresos de los jubilados ante la alta inflación, que en los primeros nueve meses del año acumuló un alza interanual del 32,4 %.

En este caso, según Daer, el Ejecutivo no les dio una respuesta, aunque se llevó la propuesta para analizarla.

Según un informe publicado hoy por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), este año la jubilación mínima habrá perdido un 7,3 % su poder de compra respecto de 2017.

Ese informe también da cuenta de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios de trabajadores por negociaciones salariales que cerraron con un porcentaje de aumento inferior a la evolución de la inflación, un fenómeno que alimenta las presiones para reabrir las conversaciones paritarias en varios gremios.