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El presidente Sebastián Piñera reconoció hoy que la muerte del comunero mapuche Camilo Catrillanca, fallecido durante un operativo policial, ha sido un retroceso en el esfuerzo del Ejecutivo en fortalecer "un clima de confianza" en la región de La Araucanía, en el sur de Chile.

"Estamos conscientes de los problemas de La Araucanía que se arrastran por siglos, pero para lograr eso necesitamos restablecer el clima de diálogo y de confianza que lamentablemente experimentó un retroceso, después de grandes avances, con la muerte del joven Camilo Catrillanca", afirmó Piñera.

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El mandatario, pese al clima hostil que se vive en la zona, viajó hoy a La Araucanía a dar la cara en rueda de prensa: "Este Gobierno y este presidente nunca van a eludir sino que siempre van a enfrentar los problemas".

Un grupo de personas participa en una concentración pacífica con fotografías de Camilo Catrillanca. EFE/END

Camilo Catrillanca murió de un tiro por la espalda el pasado miércoles 14 de noviembre mientras conducía un tractor en la comunidad de Temucuicui, cuando la Policía se enfrentaba a tiros con unos ladrones de automóviles a los que perseguía.

"Nosotros queremos que la muerte de Camilo Catrillanca no sea en vano y que lejos de contribuir a incendiar la pradera en esta región de La Araucanía nos permita entender y comprender la importancia de ponernos de acuerdo para resolver los problemas", sostuvo Piñera.

Sobre ese hecho, dijo que tras "la triste y lamentable" muerte del comunero, han "hecho efectivas las responsabilidades de Carabineros" e hicieron "todo para que la verdad salga a la luz del sol".

La Policía aceptó la renuncia de un general y un coronel, además de la destitución de otros cuatro funcionarios, después de saberse que los uniformados habían destruido la tarjeta de memoria con las imágenes donde se podría haber visto el momento exacto en que murió el comunero indígena.

Consultado sobre la idea de sostener un encuentro con la familia, Piñera comentó que "comprende el dolor de la familia Catrillanca".

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"Ellos saben que las puertas del diálogo estarán siempre abiertas", añadió el mandatario en alusión a la negativa de la familia del comunero de recibirle.

Camilo Catrillanca murió de un tiro por la espalda el pasado miércoles 14 de noviembre. EFE/END

Frente a la continuidad del llamado "Comando Jungla" en la zona, Piñera aclaró que no existe como tal.

"Ese es un invento o un nombre que pusieron algunos medios de comunicación, lo que si existen son fuerzas especiales como existen en todas las regiones de Chile y en el caso de La Araucanía han tenido un entrenamiento especial con GPS, drones y visores nocturnos para cumplir bien con su labor", comentó.

Aseguró que el grupo de operaciones especiales de la Policía uniformada seguirá presente en La Araucanía porque se necesita la presencia de Carabineros.

"Se necesita la presencia del grupo de operaciones especiales", puntualizó.

Finalmente, Piñera destacó también que otro de los propósitos de su visita es contribuir a buscar las soluciones y a reiterar el compromiso del Ejecutivo con esta región -la más pobre de Chile- y el Plan Araucanía que tiene cuatro pilares.

A continuación las enumeró: "Recuperar el diálogo, recuperar las confianzas, la colaboración y los acuerdos; promover el desarrollo económico y social de la región; reconocer y valorar la identidad, cultura, idioma, las tradiciones y cosmovisión de nuestros pueblos originarios, particularmente del pueblo mapuche como parte esencial del patrimonio y la riqueza de nuestro país; y restablecer el orden público, la seguridad ciudadana y el estado de derecho".

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Este jueves, la familia del comunero mapuche muerto se querelló contra quienes resulten responsables, por el delito de homicidio calificado y obstrucción a la investigación.

Desde la muerte del comunero, los actos de violencia, tanto en la zona del suceso como en la capital y otras zonas de Chile, se han reproducido a diario.

En el sur de Chile se arrastra desde hace décadas un conflicto entre comunidades mapuches que reclaman la propiedad de tierras ancestrales y empresas agrícolas o forestales, que en los últimos años ha derivado en episodios de violencia en los que han muerto varios comuneros, policías y agricultores.

Al mismo tiempo, varias decenas de comuneros han sido procesados y condenados por diversos delitos, principalmente atentados incendiarios contra propiedades rurales, bosques e iglesias.