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  • EFE

La organización ambiental Greenpeace denunció hoy que la Amazonía brasileña está amenazada si se aprueban en el Congreso proyectos que impactarán la protección de los bosques, sus pueblos y el clima del planeta y que según la ONG son apoyados por el presidente electo Jair Bolsonaro.

"Al depender del Gobierno de Jair Bolsonaro, las previsiones para la Amazonía (y para el clima) no son buenas. Todo lo que funcionó en el combate a la destrucción forestal está sobre amenaza", aseguró Marcio Astrini, coordinador de políticas públicas de Greenpeace Brasil, citado en un comunicado.

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De acuerdo con Astrini, Bolsonaro, quien en diferentes oportunidades se ha manifestado en defensa de los grandes productores rurales y mineros, tiene intención de "liberar la explotación de tierras Indígenas y de Unidades de Conservación" lo que daría paso a una "explosión de violencia en el campo y pondrán en riesgo la esperanza climática del planeta".

En Brasil existen unas 600 reservas indígenas, equivalentes al 13 % del territorio nacional, pero otras muchas zonas reclamadas por diferentes tribus aún están a la espera de ser delimitadas legalmente.

Según la organización, los proyectos que amenazan a la Amazonía brasileña y que pueden ser aprobados por el Congreso están relacionados con la flexibilización del licenciamiento ambiental en Brasil, la reducción de áreas protegidas y la paralización de las demarcaciones de tierras indígenas, entre otros.

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"Este conjunto de propuestas beneficia a quien vive de desforestar el bosque, de apropiarse ilegalmente de las tierras y de robar el patrimonio natural de los brasileños. Las consecuencias están traducidas ahora en los números de la destrucción de la Amazonia", afirmó Astrini.

La deforestación en la Amazonía brasileña registró un aumento del 13,7 % entre agosto de 2017 y julio de 2018, período en el que perdió un área total de 7.900 kilómetros cuadrados, equivalente a unos 1.185 millones de árboles, según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), responsable por el monitoreo de la cobertura nativa de la mayor selva tropical del planeta.

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Para hacerse una imagen de la catástrofe, Greenpeace señala que el área perdida en la Amazonía brasileña es equivalente a 987.500 campos de fútbol.

"Las cifras de la destrucción, que ya eran altas e inaceptables, quedaron aún peores, gran parte de las respuestas para ese aumento están en Brasilia, es del centro del poder que parte el estímulo constante al crimen ambiental en los rincones de la Amazonía", señaló el coordinador de Políticas Públicas de Greenpeace.