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El presidente argentino, Mauricio Macri, encara desde hoy el cuarto y último año de su mandato de Gobierno, con una economía en crisis y el desafío de apostar por la reelección en octubre próximo.

Macri, de 59 años, un ingeniero, empresario y dirigente futbolístico de perfil conservador, accedió a la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2015 tras doce años y medio de kirchnerismo en el poder y ocho de él mismo como alcalde de Buenos Aires.

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El jefe de Estado llegó a la Presidencia argentina al imponerse en segunda vuelta al peronista Daniel Scioli con fuertes promesas de cambio radical de rumbo respecto del curso marcado por su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015).

Mauricio Macri, presidente argentino. EFE/END

Macri cumplió de entrada al poner en marcha fuertes modificaciones, en particular desmontando restricciones cambiarias y comerciales, pero el ritmo de las reformas perdió fuerza y muchas de sus promesas de campaña quedaron a medio camino.

La "pesada herencia recibida" fue en muchos casos el argumento para explicar la dificultad de poner en práctica los cambios económicos, sociales y políticos, pero, tras tres años de gestión, el Gobierno ha tenido que reconocer errores propios, en particular por la crisis cambiaria que sacudió a Argentina desde finales de abril pasado.

Los sobresaltos en el mercado de cambios evidenciaron otros problemas, en particular en el frente fiscal y en el de la creciente inflación, que el Gobierno no logró domar en estos años.

Todo este cóctel de factores, sumado a una de las peores sequías que ha afectado al campo argentino, configuraron una recesión económica que, según los pronósticos de consultores privados, se saldará en 2018 con una caída en la actividad del 2,4 %, el peor desempeño desde que Macri asumió el Gobierno, y una inflación anual del 47,6 %.

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En este contexto, los índices de desempleo y pobreza van en aumento, lo que favorece los reclamos en las calles, todo un factor de presión para el Gobierno de cara a las elecciones generales del próximo año.

A ello se suma un ajuste fiscal que es parte del multimillonario pacto de asistencia financiera sellado meses atrás con El Fondo Monetario Internacional y por el que Argentina deberá lograr "déficit cero" en 2019, un objetivo también complejo en tiempos electorales.

Mauricio Macri, encara desde hoy el cuarto y último año de su mandato de Gobierno. EFE/END

Las buenas noticias para Macri vienen especialmente de la mano de un clima más benigno que, según los pronósticos, llevará a Argentina a una nueva campaña agrícola récord, lo que aseguraría ingreso de divisas y una paulatina salida de la recesión a partir del segundo trimestre de 2019, año que se saldaría con una caída de la PIB del 0,9 %, según analistas privados.

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"Estoy listo para continuar si los argentinos creen que este camino del cambio vale la pena", "estoy listo para competir", ha dicho Macri en los últimos meses, para dejar ver que irá por otros cuatro años de mandato participando de un proceso electoral cuyo primer test serán las primarias abiertas y obligatorias de agosto próximo.

En la fuerza Propuesta Republicana (Pro) que comanda Macri nadie discute el liderazgo ni la potencial candidatura del jefe de Estado, pero el mandatario tiene serios problemas con sus aliados en el frente gobernante Cambiemos, integrado también por la centenaria Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica.

La líder de esta última fuerza, la diputada Elisa Carrió, ha aumentado en los últimos días el tono de sus abiertas críticas a algunas medidas del Ejecutivo de Macri, lo cual hace poner en duda el futuro de la alianza gobernante, en particular de cara a los comicios de 2019.

En tanto, en la oposición continúan lo esfuerzos en un peronismo dividido por reagruparse hacia una unidad que le dé oportunidad de disputar la Presidencia, aunque su mayor dificultad es encontrar una figura de liderazgo que no genere tantas controversias como la senadora Cristina Fernández.