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  • EFE

El acto de investidura del presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, puede llegar a congregar en la capital del país a medio millón de personas, calcularon hoy las autoridades responsables de organizar la ceremonia.

Bolsonaro, líder de la ultraderecha brasileña y quien ganó las elecciones del pasado octubre, será investido el próximo 1 de enero en medio de fuertes medidas de seguridad, según explicó el ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, general Sérgio Etchegoyen.

El refuerzo de la seguridad se debe a los temores que existen desde que, el pasado 6 de septiembre, aún en medio de la campaña electoral, Bolsonaro fue víctima de una cuchillada que le obligó a permanecer hospitalizado 23 días y pasar por dos operaciones en el abdomen.

El presidente de Brasil, Michel Temer (d), y el presidente electo, Jair Bolsonaro / EFE
Etchegoyen no precisó el número de agentes que serán desplegados en Brasilia el día 1 de enero, pero otras fuentes han calculado que unos 4.000 policías y soldados del Ejército ocuparán la Explanada de los Ministerios, una amplia avenida en la que se concentrarán todos los actos.

En ese avenida, según el actual Gobierno, podrían congregarse entre 250.000 y 500.000 personas, tanto de la propia Brasilia como de otras ciudades del país en las que se preparan "caravanas" para dirigirse a la capital y asistir a la ceremonia.


Como es tradicional, antes de la investidura, el nuevo presidente atravesará la Explanada de los Ministerios para dirigirse a la sede del Parlamento, donde pronunciará un discurso frente a autoridades extranjeras y parlamentarios.

Posteriormente se trasladará al vecino Palacio de Planalto, donde recibirá del actual mandatario, Michel Temer, la banda presidencial y luego será ofrecido un cóctel en el Palacio de Itamaraty, sede de la cancillería y distante unos 300 metros.


Según explicó Etchegoyen a los periodistas, Bolsonaro aún no definió si, para el trayecto por la Explanada de los Ministerios, utilizará un vehículo Rolls-Royce "Silver Wraith" sin capota propiedad del Estado brasileño y tradicionalmente usado en esas ceremonias.

"El presidente electo aún no ha manifestado su preferencia", dijo el ministro, quien aseguró que si optara por desfilar entre la multitud en el vehículo abierto, "la seguridad estará completamente garantizada".