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  • EFE

Jair Bolsonaro se dio a conocer por sus opiniones misóginas, racistas y homófobas y no por su larga actuación en el Congreso. Pero Brasil, apabullado tras años de recesión económica y escándalos de corrupción, quería un cambio y vio en el controvertido excapitán una válvula de escape.

El ultraderechista, de 63 años, venció en octubre al izquierdista Fernando Haddad con 55% de los votos e impulsó al minúsculo Partido Social Liberal (PSL) al cual se afilió para las presidenciales, convirtiéndolo en una fuerza nacional.

A lo largo de su carrera ha cuestionado la democracia, ha defendido la dictadura militar (1964-1985) y sus métodos de tortura, y se ha proclamado a favor de la flexibilización de la posesión de armas para combatir la delincuencia.

Esas posiciones lo convirtieron antes de su victoria en una de las personalidades que generaban mayor rechazo, pero también mayor apoyo en un electorado que lo ve como el gobernante de mano dura capaz de guiar a un país agobiado por la crisis económica, los escándalos de corrupción y el auge de la criminalidad.

Llega a la Presidencia con una popularidad de 75%.

Alto y de modos toscos, Bolsonaro tuvo una corta y poco exitosa carrera militar que abandonó en 1988, con el grado de capitán, para entrar en la política. Electo concejal en Rio de Janeiro, dejó el curul en 1990 para candidatearse al Congreso, donde permaneció por siete períodos consecutivos.

De sus decenas de proyectos propuestos en 27 años en el legislativo, apenas tres miraban al área económica y uno era sobre educación. La mayoría trató temas militares y de seguridad. Prolífico pero sin respaldo, sólo dos de los textos en los que participó fueron aprobados en la Cámara.

Pero Bolsonaro fue abriéndose espacio en un Brasil que había elegido durante cuatro períodos consecutivos a líderes de izquierda para comandar el país. Subestimado cuando lanzó su apuesta presidencial, fue cohesionando una base, principalmente gracias a su profusa actividad en las redes sociales.

Sus publicaciones ganan miles de apoyos en cuestión de minutos y su atípica campaña electoral sin maquinaria partidista se probó exitosa.

Tanto que fue un candidato virtual durante el último mes de la contienda, después que una puñalada en el abdomen durante un mitin lo mantuviera hospitalizado y convaleciente durante semanas.

Origen dorado

Jair Messías Bolsonaro nació en 1955 en Glicério, un pequeño pueblo en el interior de Sao Paulo, en una familia de origen italiano.

Vivió los primeros años en Eldorado Paulista, otra pequeña población en la que aprendió a pescar y a buscar oro con su padre Percy Geraldo Bolsonaro, quien fue 'garimpeiro' en Serra Pelada, en la selva de Pará, durante los años 80. El patriarca también mantuvo a su familia ejerciendo como dentista sin diploma.

Con las riendas de un Brasil hambriento por cambios, para Bolsonaro el verdadero desafío apenas comienza este 1 de enero con su investidura.

Fue a la academia militar en Rio de Janeiro y entró a la vida castrense. Ahora, a pesar de haber pasado más años como político que como uniformado, se presenta como el "outsider" que promete no trenzar alianzas con partidos.

Promete, en cambio, conquistar el apoyo en el Congreso negociando con las bancadas temáticas, especialmente la evangélica y la del agronegocio, algo inédito en el sistema político brasileño.

Puso en manos de militares a siete de sus 22 ministerios. También es un militar retirado su vicepresidente, el general Hamilton Mourao.

Nombró ministro de Justicia a Sergio Moro, el magistrado que al frente de la Operación anticorrupción Lava Jato encarceló a decenas de empresarios y políticos, incluido el expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

Pero su imagen recibió algún arañazo antes de ser investido, después que se revelara la existencia de movimientos de fondos sospechosos por la cuenta bancaria de un chófer y amigo cercano de la familia. La justicia acaba de condenar además a su ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, por improbidad administrativa al favorecer a mineras para trabajar en zonas de protección ambiental.

Impredecible

"Brasil por encima de todo. Dios por encima de todos", reza su lema.

Bolsonaro tiene cinco hijos de tres matrimonios: cuatro varones -tres dedicados a la política- y una niña de ocho años con su actual esposa, Michelle Bolsonaro.

Llega a la Presidencia con una popularidad de 75%.

Sus propuestas favorecen la posesión de armas y una visión represiva para combatir la violencia, niega el cambio climático y se dice a favor de explotar áreas ambientales preservadas, reducir tierras indígenas demarcadas constitucionalmente y liberar al turismo zonas de protección e investigación ecológicas.

En el plano social, con una clara influencia católica y el peso de su fuerte base electoral evangélica, es contrario al aborto, a la diversidad sexual y quiere un esquema de educación meramente técnica en las escuelas.

Con las riendas de un Brasil hambriento por cambios, para Bolsonaro el verdadero desafío apenas comienza este 1 de enero con su investidura.