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  • AFP

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, bromeó este jueves sobre los "chalecos amarillos" que desafían al gobierno francés, con quienes dijo identificarse en su espíritu de rebeldía.

En su discurso de investidura para un segundo mandato de seis años, desconocido por la Unión Europea (UE), Maduro elogió al movimiento popular de protesta que agita Francia desde hace unos meses.

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Confrontado a un fuerte rechazo ciudadano, el mandatario socialista sostuvo que en días pasados le regalaron un chaleco amarillo, la prenda que caracteriza a los manifestantes.

"Quizá me lo estrene mañana. ¿Me lo estreno? Quizá fundemos una seccional de los chalecos amarillos en Venezuela, porque somos los rebeldes del mundo. Buena idea, ¿verdad?", dijo Maduro, desatando una ovación de sus seguidores.

"En Europa nos ven con buenos ojos los pueblos, los movimientos sociales, los movimientos sindicales, los chalecos amarillos", dijo ante invitados internacionales a su juramentación en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

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El heredero político del fallecido líder Hugo Chávez (1999-2013) mantiene tensas relaciones con el gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, que lo tilda de "dictador", en tanto él denuncia la "represión" de las autoridades contra los "chalecos amarillos".

El gobernante, un exchofer de bus y exsindicalista de 56 años, exigió respeto a la UE, que este jueves amenazó con tomar "medidas adecuadas" contra su gobierno si la situación en Venezuela se sigue deteriorando, al lamentar que hubiera emprendido un nuevo período sobre la base de elecciones "no democráticas".

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"Unión Europea, detente, no vengas con tu viejo colonialismo, no vengas con tus viejas agresiones", exclamó.

Maduro afirmó que, "más allá de lo que digan algunos voceros" de la UE, en los países del bloque "nos quieren" y "una ola de inversionistas europeos" está llegando a Venezuela, sumida en la peor crisis socioeconómica de su historia moderna.