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El periodista Rafael Murúa fue asesinado el fin de semana, tras haber recibido amenazas en el estado de Baja California Sur, noreste de México, y se convirtió en el primer comunicador ultimado en el país en 2019.

"Condeno el asesinato del periodista sudcaliforniano Rafael Murúa Manríquez. Mi solidaridad con su familia y el gremio periodístico sudcaliforniano", escribió en Twitter el gobernador del estado, Carlos Mendoza.

"El cobarde crimen de Rafael Murúa no quedará sin castigo", dijo el gobernador al señalar que instruyó a la fiscalía a seguir todas las líneas de investigación para esclarecer el crimen.

Murúa era director de una radio comunitaria en la región norte del estado y había sido reportado como desaparecido hasta la tarde del domingo cuando apareció muerto, según versiones de la prensa local.

Según el diario El Universal, el periodista denunció antes hostigamiento y amenazas. El periódico agregó que la última vez que fue visto estaba caminando el sábado por la noche en la localidad de Santa Rosalía, en el municipio de Mulegé.

Balbina Flores, representante en México de Reporteros Sin Fronteras, dijo que Murúa estaba bajo la custodia del organismo de protección del gobierno para periodistas y defensores de derechos humanos.

"Lo que sabemos y pudimos confirmar ayer es que estaba incorporado al mecanismo de protección desde junio de 2017 por amenazas del alcalde de ahí de su municipio (Mulegé)", dijo Flores a la AFP.

"Sí estamos seguros que las medidas de seguridad que traía solo eran el botón de pánico", agregó.

El periodista Rafael Murúa era director de una radio comunitaria en la región norte del estado de Baja California Sur.

Artículo 19, una ONG defensora de la libertad de expresión, también lamentó el asesinato del comunicador.

"Esta organización continúa documentando los hechos. Para su familia y compañeros, solidaridad en estos momentos difíciles", escribió en Twitter.

México es el segundo país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo después de Siria, con más de 100 comunicadores asesinados desde 2000, según Reporteros Sin Fronteras.

En 2018, 10 comunicadores fueron abatidos en diversas partes del país. La gran mayoría de esos homicidios permanecen impunes.

Baja California Sur, donde ocurrió el asesinato y donde también se encuentra el balneario de los Cabos -que es frecuentado por turistas internacionales- tuvo una escalada de violencia ligada al crimen organizado en los últimos años.

En 2015 tuvo 19,77 homicidios por cada 100.000 habitantes, cifra que pasó a 27,45 al año siguiente. En 2017 se registraron 75,32 crímenes.