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Hace cinco meses un incendio de grandes proporciones devastó casi todo el Museo Nacional de Río de Janeiro pero, a día de hoy, los equipos de rescate se muestran optimistas y confían en recuperar parte de las colecciones que albergaba la institución.

El Museo Nacional de Río de Janeiro, el más antiguo de Brasil y que albergaba unos 20 millones de piezas que datan de diferentes periodos, fue arrasado por las llamas el pasado 2 de septiembre, acabando con una parte de la historia de Brasil y uno de los acervos más importantes de Latinoamérica.

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Pasados cinco meses, sus puertas se abrieron este martes a la prensa para mostrar las obras de recuperación.

El incendio destruyó en pocas horas cerca del 90% de un acervo constituido por unas 20 millones de piezas y documentos. EFE/END

Las fatalidades causadas por el incendio son incontables y en el edificio, que todavía luce quemado, se encuentran escombros, vigas retorcidas por las llamas, muros derrumbados y una multitud de piezas que esperan ser recuperadas y restauradas.

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A pesar de que el panorama no es alentador, el personal del museo destaca que "ya no reina un clima de tristeza sino de alegría" ya que "se pueden recuperar más piezas de lo esperado".

Luziana Carvalho es paleontóloga del museo, trabaja activamente en las labores de recuperación y explicó a Efe que el día del incendio se encontraba trabajando en la institución e incluso llegó a entrar en uno de los edificios para intentar salvar algunos de los fragmentos que se encontraban allí.

Vista general de un área destruida del Museo Nacional de Brasil. EFE/END

Declaró que las primeras expectativas eran muy malas pero "el clima actual es de alegría" ya que "todos los días la gente encuentra algo nuevo y buena parte de las colecciones serán rescatadas".

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Aun así, la paleontóloga subrayó que se trata de un proceso muy lento ya que el material está muy dañado y sensible e incluso hay piezas que todavía no se han podido sacar del museo para restaurar debido a su estado actual, por lo que se requiere que sean tratadas sin moverlas del sitio.

Tras el incendio, el proceso de recuperación es gradual debido a su complejidad. Se debe estabilizar el edificio, retirar los escombros y evitar nuevos destrozos provocados por la lluvia, que arrecia estos días con fuerza la capital fluminense y que puede entorpecer enormemente los trabajos de rescate y los logros alcanzados hasta el momento.

Una de las arquitectas de la obra, Janaína Genaro, también destaca que "el trabajo es muy detallado y cuidadoso; desde la estabilización a la retirada de escombros, entre los que hay piezas de enorme valor".

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Cerca de ochenta personas participan en el proceso de rescate, a los que se suman gran parte de los trabajadores del museo, que colaboran en las labores de recuperación de manera directa o indirecta.

Por su parte, el profesor Sergio Alex de Acevedo, quien trabajaba en uno de los laboratorios del museo antes del incendio, explicó que tras la desgracia el personal cambió sus funciones y pasó a formar parte del equipo de rescate.

El incendio ocurrió la noche del domingo 2 de septiembre de 2018. EFE/END

Acevedo afirmó que "la pérdida es incontable", no solo para Brasil sino para el mundo y apuntó que la gente está aprendiendo las características "tan especiales" de este tipo de sucesos.

"Cuando la gente no sabe nada de incendios piensa que todo se quema de la misma manera y que el proceso de rescate es el mismo para todas las piezas pero no, cada una tiene unas características únicas, es un trabajo difícil", señaló.