• Londres, Inglaterra |
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  • AFP

Una ugandesa de 37 años fue sentenciada el viernes en Londres a 11 años de cárcel por mutilación genital de su hija de tres años, tras haberse convertido el mes pasado en la primera persona condenada en Reino Unido por este delito.

Las mutilaciones genitales son "una práctica cruel y un crimen grave", declaró la juez. "Es un crimen contra las mujeres, que se les inflige en particular cuando son jóvenes y vulnerables", agregó.

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En cuanto a las consecuencias psicológicas para la víctima, la magistrada denunció "un fardo importante que dura toda la vida".

Los padres habían llevado a la pequeña niña cubierta de sangre al hospital en agosto de 2017. Afirmaron que se había caído de un mueble de la cocina y se había lesionado con el borde de la puerta metálica de un armario. Pero esta versión fue refutada por todos interrogados durante el juicio.

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La mutilación genital femenina, consistente en la extirpación ritual del clítoris y de los labios menores, es ilegal en el Reino Unido desde 1985. Desde entonces, la ley ha sido enmendada para permitir el enjuiciamiento de las personas que llevan a niños al extranjero para realizar tales mutilaciones.

La juez sentenció a la mujer a una segunda condena de dos años, a cumplir después de la primera, por posesión de imágenes indecentes y "pornografía extrema".

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El padre de la víctima, un ghanés de 43 años, también fue juzgado por la mutilación de la niña pero finalmente absuelto. Fue condenado a once meses de cárcel, una pena que ya cumplió, por la posesión de dichas imágenes.