•  |
  •  |
  • AFP

Suyapa Bernales, de 35 años, amaneció hoy durmiendo con su hijo a la intemperie en el bulevar de la carretera entre El Progreso y San Pedro Sula, pues no quiso regresar a su vivienda tras el sismo que la víspera dejó seis muertos y 17 heridos en Honduras. "Fue una cosa horrible, no se la deseo a nadie. Doy gracias a Dios que puedo ver nuevamente los ojos de mi hijo", dijo Bernales, mientras acariciaba a su pequeño de dos años sentada al borde de su cama en plena calle.

Frente a ella están las huellas visibles del sismo. Al puente La Democracia se le cayó la mitad de su estructura y enormes grietas se dibujan en el asfalto cerca de El Progreso, una de las localidades más castigadas por el sismo, 260 km al norte de Tegucigalpa. El sismo, con epicentro a 63 km al norte de la isla de Roatán, paraíso caribeño de buceadores y turistas del mundo entero, despertó a los hondureños y a muchos de sus vecinos de Guatemala, Belice, El Salvador y Nicaragua a las dos de la madrugada y 24 minutos (hora local).

"Mi hermano estaba abriendo la puerta cuando le cayó la losa encima, a mi me alcanzó. Me quedé atrapado y entre los bomberos y los vecinos me sacaron", relató Reynaldo Maldonado (18), quien perdió a su hermano al derrumbarse su casa en la colonia Pineda de La Lima, en las proximidades de El Progreso. "Yo estaba acostada cuando me desperté por un ruido en el zinc y todo empezó a temblar. Salí corriendo con mi hijo porque las paredes se estaban cayendo", manifestó Aracely Vásquez (35).

Mientras Crescensio Rodríguez, de 62 años, quien descansaba en una hamaca que colgó en unos árboles de mango a la orilla de la carretera, recordó que "la casa se mecía y tuve que salir corriendo" en el momento del sismo. "A mi casa no le pasó nada pero da miedito regresar porque ¿qué tal que venga otro y lo agarre a uno dormido?", manifestó.

Muchos, entre ellos el presidente hondureño Manuel Zelaya, atribuyen a un milagro que la intensidad del terremoto -7,1 grados en la escala de Richter- no haya causado una catástrofe de enormes proporciones. Ello se debió según los expertos a que la oscilación de las placas tectónicas Caribe y Norteamericana fue horizontal y no vertical.

No obstante, seis personas perdieron la vida y 17 resultaron heridas. También han quedado reducidas a escombros 57 casas y otras 65 sufrieron daños importantes, así como tres puentes, 14 escuelas, cuatro hospitales, dos hoteles, una iglesia y siete parques industriales, según el informe oficial de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).

El movimientos telúrico afectó a 16 de los 18 departamentos de Honduras (1.112.492 km2 y una población de 7,5 millones de habitantes) y los mayores daños se registraron en el valle de Sula, el más productivo del país, donde se ubica san Pedro Sula, segunda ciudad del país y llamada la capital industrial.

A pesar de que el temor a nuevos sismos persiste, en San Pedro Sula continuaron los preparativos para la 39 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se instalará el lunes en esa ciudad. A la cita llegarán la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, y los presidentes de Paraguay (Fernando Lugo), Ecuador (Rafael Correa) y Nicaragua, Daniel Ortega, por lo que se ha desplegado un fuerte dispositivo de seguridad.