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  • EFE

El ciclón Idai tocó tierra el pasado 14 de marzo en la parte central de Mozambique y al día siguiente irrumpió en el vecino Zimbabue, arrasando centenares de pueblos y provocando daños sin precedentes en la zona.

"Aún estamos viendo la escala de devastación del ciclón Idai, pero es peor de lo que pensábamos. Tardaremos tiempo en saber la escala completa de las necesidades", explicó hoy a Efe la delegada de reunificación familiar del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Diana Araujo, desde Beira, el epicentro de la catástrofe.

La magnitud del desastre sigue sorprendiendo a medida que avanzan las labores de rescate y decenas de organizaciones humanitarias ofrecen socorro y ayuda a las víctimas.

Estos son algunos de los puntos claves que se conocen hasta el momento:

Las cifras (provisionales) de la tragedia:

612 fallecidos: 417 en Mozambique (datos del Instituto Nacional de Gestión de Desastres, INGC, a 23 de marzo), 139 muertos en Zimbabue (datos del Gobierno a 21 de marzo; la Organización Internacional de Migraciones habla de 259), y 56 en Malaui por las inundaciones causadas por Idai cuando aún era tormenta tropical (datos de la ONU).

Unos 2.8 millones de personas afectadas (datos del Programa Mundial de Alimentos del 21 de marzo). El Gobierno de Zimbabue cifra en 482.974 a los damnificados directos en ese país. - 1 millón de niños afectados, según Unicef (23 de marzo) "y los números van a aumentar mucho más", según su directora ejecutiva, Henrietta Fore. Además, la tragedia ha dejado niños separados de sus familias, que aún no han conseguido reencontrarse.

Más de 55.600 hogares total o parcialmente arrasados: 39.603 casas y 3.140 aulas de colegio en Mozambique (INGC, 23 de marzo) y 16.000 hogares en los cuatro distritos más afectados de Zimbabue, entre los que se incluye Chipinge, el cual acoge un campo de refugiados que ha quedado destruido en gran parte (Oficina de la ONU en ese país, 22 de marzo).

Situación en Mozambique:

La provincia de Sofala, en el centro de Mozambique, ha sido la más afectada por el paso de Idai. Su capital, Beira, una de las principales ciudades del país con más de medio millón de habitantes, ha quedado arrasada en un 90%, y los alrededores y muchas comunidades rurales siguen bajo el agua.

"Muchas veces estamos escuchando hablar de Beira, Beira. Y la verdad es que Beira es la primera ciudad de la historia del mundo, que yo sepa, que ha sido completamente arrasada", decía la activista, ex primera dama mozambiqueña y última mujer de Nelson Mandela, Graça Machel, este sábado a los medios.

En Búzi, al sur de Beira, la situación es peor: "He ladeado el distrito por el río y había ciudades inmersas bajo ocho metros de agua. El agua está comenzando a bajar y esperamos que los residentes de Búzi hayan conseguido huir a nado a zonas seguras", indicaba Fore este sábado.

"No conseguimos ver la ciudad; ni a nadie", decía. La población espera comida, refugio y agua potable, el reparto de muchos de estos bienes está trayendo problemas porque las necesidades son muy altas y la ayuda llega con cuentagotas.

El precio de la comida ha subido de forma descabellada: unas patatas y unos huevos fritos cuestan ahora 25 dólares, mientras que antes no superaban los 3-5 dólares. Y al haber localidades aún completamente incomunicadas, hay personas que no saben si sus familiares se encuentran o no con vida, por lo que el CICR quiere instalar un puesto telefónico para que las familias puedan contactar entre ellas.

Las inundaciones han llegado justo cuando iba a venir la temporada de cosecha a la región.

¿Qué viene ahora? 

"Nos estamos preparando para ver la aparición de enfermedades que se transmiten por el agua, como la diarrea y el cólera", señalaba el viernes el portavoz de la Organización Mundial de la Salud, Christian Lindmeier.

De los 17 centros de salud que hay en Beira, todos han tenido algún tipo de daño, según dijo a Efe la coordinadora médica de Médicos Sin Fronteras en Mozambique, Carina Perotti.

Ahora comienzan a llegar a los centros personas que no pudieron curarse las heridas provocadas por el ciclón hace una semana, pero también los enfermos crónicos que no han podido tener atención durante toda esta semana.

Las inundaciones han llegado justo cuando iba a venir la temporada de cosecha a la región, por lo que decenas de miles de hectáreas de bienes básicos se han perdido, y todo puede derivar en una crisis de inseguridad alimentaria muy grave o incluso en una hambruna.

"Mozambique va a continuar precisando atención internacional por mucho más tiempo, y no hablo de reconstrucción, sino de un periodo exclusivo de asistencia", especificaba este sábado Graça Machel.