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La ayuda internacional a las víctimas del ciclón Idai en Mozambique debe volcarse a tareas que les garanticen un futuro digno, como la reconstrucción de sus viviendas y la protección de mujeres y niños frente al riesgo que explotación sexual que aparece en estas situaciones.

"Hay que evitar que la gente se quede por un largo tiempo -que pueden ser años- en centros de tránsito o en campamentos", dijo el secretario general de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), Elhadj As Sy.

La recomendación es que "cuando el agua haya remitido se entregue a aquellas familias que lo han perdido todo material para que pueden levantar sus viviendas tan cerca como sea posible de donde vivían, con un sentido de seguridad y dignidad", dijo el responsable humanitario de vuelta a Ginebra de una visita a las zonas afectadas.

El área inundada es de unos 3.000 kilómetros cuadrados, donde todo ha quedado diezmado; el ganado y animales de granja han muerto y los cultivos, que prometían ser especialmente abundantes en la próxima cosecha, han sido totalmente arrasados.

El total de personas afectadas por el ciclón, que tocó tierra el pasado día 14, es cercano a 800.00, según las evaluaciones realizadas por organizaciones de ayuda.

En estas circunstancias, la FICR, que engloba y coordina el trabajo de casi dos centenares de sociedades nacionales de socorro, ha solicitado a sus donantes 30 millones de dólares para atender a la víctimas del desastre.

Ayuda de socorro para las víctimas del ciclón Idai que son transportadas en helicóptero para su distribución. EFE/END

Su plan es destinar la mitad de ese importe a necesidades urgentes, en particular el aprovisionamiento de agua apta para consumo y servicios de saneamiento básico e higiene, mientras que el resto permitirá reforzar los servicios de salud y ayudar a la reconstrucción de viviendas.

La magnitud del ciclón y de los daños que ha causado han superado toda capacidad de respuesta de las comunidades, donde "el nivel de pobreza es grande, al igual que la presencia de enfermedades, los problemas de agua y saneamiento, y la malnutrición y mortalidad entre los niños", explico Sy.

En estas circunstancias, el responsable de la FICR dijo que el cólera es una bomba de tiempo en la región damnificada, con varios casos con síntomas similares que se han identificado en los últimos días y de los que se espera el resultado de las pruebas de laboratorio para saber si se trata o no de la temida enfermedad.

Sy precisó que se puede prever una situación grave "si no se hace nada en términos de acceso al agua y de servicios de saneamiento".

"Si no se respondemos rápidamente, si no hay acción, entonces habrá una gran epidemia", advirtió.

La organización de ayuda no cuenta con una estimación fiable del número de niños muertos o afectados, pero considera que su situación debe ser atendida en prioridad frente al riesgo de explotación sexual que emerge en estas situaciones de vulnerabilidad.

"Felizmente no he oído de casos, pero el riesgo está presente y lo sabemos por experiencia. La protección de niños y mujeres es tan importante como que se les dé comida, atención médica y otra ayuda esencial", sostuvo.