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  • EFE

Eslovenia asumió este primero de enero como primer país ex comunista la presidencia de turno de la Unión Europea (UE), con el principal enfoque en alcanzar una solución para el conflicto en torno a la provincia serbia de Kosovo e impulsar la ratificación del nuevo Tratado de Reforma de la unión.

La pequeña república ex yugoslava, de 2 millones de habitantes, es también el primero de los doce nuevos Estados que se adhirieron a la UE entre 2004 y 2007 en ejercer una presidencia comunitaria.

Las otras prioridades de la Presidencia eslovena durante los próximo seis meses serán la Energía y el Clima, el Diálogo Intercultural y la Estrategia de Lisboa, que tiene como objetivo convertir la economía europea en la más competitiva del mundo antes del 2010.

El primer ministro esloveno, Janez Jansa, calificó en un comunicado emitido en la página de Internet de la nueva presidencia que Eslovenia está enfrentando "uno de sus principales desafíos" desde la independencia hace 17 años.

"Sobre todo queremos demostrar que tras la firma del Tratado de Reforma, la UE ampliada puede funcionar de forma eficaz. Es mi firme creencia que lo lograremos", señaló el primer ministro.

Pero el reto más importante será llegar a un acuerdo sobre el futuro de Kosovo, una provincia de Serbia, con la que Eslovenia y otras repúblicas formaban durante décadas la antigua Yugoslavia.

Según Jansa, el previsto envío de una misión europea de 1.800 policías, jueces y otros expertos a Kosovo facilitará la tarea de encontrar una respuesta que no prolongue el "status quo".

Al mismo tiempo, el jefe de Gobierno esloveno espera que se pueda mantener la estabilidad en la región y también la unidad de la UE.

Numerosos analistas han calificado como "oportuno" que Eslovenia asuma la presidencia europea justo ahora, en el momento crucial del conflicto kosovar, ya que dispone como nadie en la UE de conocimientos y contactos en la región en conflicto.

Mientras que los albano-kosovares preparan su pronta declaración de la independencia, Belgrado quiere evitarla con todos los medios diplomáticos y políticos disponibles.

Para el ministro esloveno de Asuntos Exteriores, Dimitrij Rupel, el plan del mediador Martti Ahtisaari, que prevé una independencia tutelada de la provincia serbia de Kosovo, es uno de los modelos de solución a pesar de que Serbia no lo acepta.

"Según mi manera de ver, hasta ahora no hay mejor (propuesta de solución", dijo Rupel la semana pasada ante la prensa sobre el plan que sigue siendo rechazado por Serbia y su principal aliado, Rusia.

Por otra parte, Eslovenia quiere revitalizar la "Agenda de Salónica" (2003), que sentó las bases para concretar la perspectiva europea de los países de los Balcanes occidentales.