•   Seúl, Corea del Sur  |
  •  |
  •  |
  • EFE

El presidente surcoreano, Moon Jae-in, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se reunirán en Washington el próximo 11 de abril en un momento marcado por una nueva parálisis en el diálogo sobre desnuclearización con Corea del Norte.

Moon aterrizará en EE.UU. el 10 de abril y se reunirá con Trump al día siguiente, informó hoy la oficina presidencial en Seúl.

Será la primera reunión entre ambos desde que la cumbre de Hanói entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, se cerró a final de febrero sin acuerdo acerca del proceso para desarmar al régimen de Pionyang.

El presidente surcoreano, Moon Jae-in (i), y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump (d). EFE/END

"Ambos líderes analizarán en profundidad vías para fortalecer la alianza Seúl-Washington y para coordinar sus posturas de cara a establecer un régimen de paz en la península coreana a través de la la desnuclearización total", explicó en rueda de prensa el portavoz presidencial Yoon Do-han, en palabras que recoge la agencia Yonhap.

El desacuerdo en Hanói giró en torno al número de activos del programa nuclear norcoreano a desmantelar y al volumen de sanciones internacionales sobre Pionyang que EE.UU. aliviaría a modo de "medida correspondiente".

Según la versión de Washington, el régimen norcoreano pidió el levantamiento de todas las sanciones a cambio de desmantelar su centro de investigación nuclear de Yongbyong, una oferta que consideró insuficiente la Casa Blanca, que demandó además el desmantelamiento de misiles y armas químicas y biológicas.

Por su parte, Pionyang afirma que solo pidió el levantamiento de aquellas sanciones que afectan a la vida diaria de los norcoreanos y no las ligadas estrictamente a sus programas de armas.

Tras la cita EE.UU. ha dicho que sigue abierto al diálogo, mientras que Corea del Norte ha afirmado que medita romper el proceso y la posibilidad de poner fin a su moratoria de 16 meses sobre pruebas de armas.

Muchos expertos consideran que los últimos gestos de Pionyang buscan presionar a Moon, que ha actuado como mediador clave entre EE.UU. y Corea del Norte, para que Washington rebaje algunas de sus demandas y retorne a la mesa de negociación.