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  • EFE

"Detén la destrucción del Amazonas", reclamaron hoy activistas de la organización ecologista Greenpeace al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, con una gran pancarta que colgaron en la muralla de la Ciudad Vieja de Jerusalén durante la estancia oficial en la urbe del dirigente ultraderechista.

Varios miembros de la entidad, con chalecos de color verde, escalaron con cuerdas los muros centenarios de la parte antigua de la Ciudad Santa para colgar el cartel bien alto y situarlo enfrente del hotel donde se aloja el mandatario brasileño, con un mensaje contundente en inglés.

"Recordaremos al presidente la importancia del Amazonas en todo momento, sin descanso", declaró en un comunicado en portugués la sección de la asociación para el medio ambiente de Brasil, que denunció que "una área correspondiente a dos campos de fútbol de la selva amazónica es desforestada en cada minuto".

La organización consideró que el Amazonas "se trata de un patrimonio de todos los brasileños que está siendo destruido", y consideró que "es inaceptable y se le debe poner fin".

La protesta de Greenpeace precede a la visita de Bolsonaro a la basílica del Santo Sepulcro, el templo más sagrado para el cristianismo, y el Muro de las Lamentaciones, el lugar de culto más sagrado para los judíos, ambos dentro la Ciudad Vieja, en el Jerusalén Este ocupado, y que la oficina presidencial incorporó en su programación como parte de su estancia oficial en Israel.

Esta inclusión como territorio israelí de la parte oriental de la ciudad ocupada levantó las críticas de la Organización para la Liberación de Palestina, que reivindica esta zona como capital de su futuro Estado.

Activistas de Greenpeace colocando una gran pancarta que reza: Bolsonaro, deten la destrucción del Amazonas" en la muralla de la Ciudad Vieja de Jerusalén. EFE/END

Bolsonaro, que llegó ayer a Israel para una visita oficial de cuatro días que evidencia las buenas relaciones de su Gobierno con este país, anunció la apertura de una oficina de negocios en Jerusalén con carácter comercial, sin que por ahora cumpla su promesa electoral de trasladar su embajada de Tel Aviv a la urbe.

Su decisión generó también las protestas de los palestinos, mientras que se mereció las felicitaciones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que en un gesto especial lo fue a recibir personalmente al aeropuerto cerca de Tel Aviv y, en una acción poco usual, acompañará hoy al líder brasileño en su visita al Muro de las Lamentaciones.