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El ejército paquistaní arrebató a los talibanes el control de Mingora, capital del distrito de Swat (noroeste) y etapa esencial en su ofensiva contra los islamistas, luego de cruentos combates, anunció hoy un portavoz del ejército. La situación "está estabilizada en Mingora", declaró el vocero, el general Athar Abas. "Las fuerzas de seguridad controlan la ciudad. Los combates en Mingora terminaron", agregó. Esta información no pudo ser confirmada por una fuente independiente, ya que las zonas de combate están cerradas al acceso.

Mingora, hasta ahora en manos de los combatientes islamistas vinculados a Al Qaida, tiene una población de unas 300.000 personas, pero la ciudad se vació casi en su totalidad las últimas dos semanas, según el ejército. El ejército paquistaní lanzó el 26 de abril una vasta ofensiva destinada a expulsar a los islamistas vinculados a Al Qaida del valle de Swat y sus alrededores, instalados en la región los últimos dos años, zona situada a unos cien kilómetros al noroeste de Islamabad y que era antaño uno de los sitios más turísticos del país.

El general Abas declaró que Mingora ya estaba bajo control pero añadió que los combates continuaban en el distrito montañoso de Swat, en donde la fuerzas gubernamentales enfrentan a los talibanes. "Hablamos sólo de Mingora. Pero hay aún combates en el valle del Swat", declaró el vocero del ejército.

El lunes, el ejército había estimado que recuperarían la ciudad en siete a diez días. Al mismo tiempo, la ONU estimaba que la cantidad de civiles desplazados por los combates estaba a punto de alcanzar las 2,4 millones de personas, es decir un aumento de unos 700.000 desplazados en tres días.

El ejército aseguró que mató a 1.100 talibanes desde que comenzó la ofensiva en los distritos de Bajo Dir, Buner y Swat y que sólo perdió 66 militares. Sin embargo, las autoridades nunca evocan pérdidas civiles y se contentan en decir que hace todo para reducirlas al máximo, pero a veces son "inevitables". Pero la ofensiva militar provocó una crisis humanitaria mayor, según la ONU.

Las zonas tribales del noroeste, fronterizas con Afganistán, son consideradas como un bastión de los talibanes afganos que cuentan con bases de retaguardia. Pero desde hace dos años, los insurgentes paquistaníes progresaron más allá, en especial en el valle de Swat, a un centenar de kilómetros de Islamabad.

El gobierno paquistaní prometió ayer una recompensa de 50 millones de rupias (más de 600.000 dólares) por la captura, muerto o vivo, del jefe de la rebelión talibán en el valle de Swat. Hasta ahora, las autoridades de la Provincia de la Frontera del Noroeste, según el portavoz, ofrecían unas cinco millones de rupias por Maulana Fazlulá, dignitario religioso organizador de un levantamiento armado desde hace dos años que busca instaurar la ley coránica.