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Estudios recientes muestran que el turismo de avistamiento de ballenas produce 300 millones de dólares anuales en 18 países de Latinoamérica, incluyendo México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, y Costa Rica.

Para la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA, por sus siglas en inglés), esto significa, además de un negocio que beneficia a muchas comunidades, un signo de esperanza para el futuro de las ballenas. “Nuestros países sencillamente no pueden ignorar los beneficios derivados de la protección de las ballenas. El turismo de avistamiento de ballenas ha crecido exponencialmente, lo cual es indicación de un claro interés de la gente de disfrutar de estos magníficos animales en una manera respetuosa y pacífica” señala Marcela Vargas, Gerente de Programas de WSPA para México, Centroamérica y el Caribe.

Una necesidad urgente
Cada año, alrededor de 2,500 ballenas son aniquiladas cruelmente por los países balleneros (Noruega, Japón y Groenlandia). Esto sucede a pesar de la moratoria a la caza comercial de ballenas impuesta por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en 1986.

El problema de esta situación, según afirmó Vargas, es que las ballenas que son cazadas y amenazadas por esta práctica, son las mismas que llegan a las costas latinoamericanas. “Muchas especies de ballenas nadan miles de kilómetros desde las frías aguas de los mares del norte para encontrar pareja y procrear en las cálidas aguas de nuestras costas; siguiendo rutas milenarias que sus ancestros siguieron mucho antes de la existencia del ser humano.” explicó. “Esto quiere decir que muchas de las ballenas del mundo tienen pasaporte de alguno de nuestros países deLatinoamérica”.

Además de la clara amenaza a la conservación de estos mamíferos marinos y al turismo de avistamiento de ballenas, para WSPA la caza de cetáceos es inaceptable por el hecho de que es cruel e inhumano. Estudios de la Organización Mundial para la Salud Animal (OIE, por sus siglas en inglés), demuestran que es imposible matar una ballena de forma humanitaria en alta mar. Los animales son cazados con harpones explosivos que raramente aciertan para producirles una muerte inmediata y más bien sufren incluso durante horas antes de morir.

Celebrando la vida marina en el Caribe
WSPA, junto con organizaciones de protección al turismo y la conservación, así como con el Gobierno de Antigua y Barbuda y el sector privado, impulsa esta semana la creación de un mural con temas marinos en la isla caribeña. El artista de renombre mundial, Robert Wyland, creador de decenas de murales alrededor del mundo, vino a la región para ofrecer su arte en nombre de la protección de las ballenas y la vida marina.

Cientos de niños de diversas escuelas compartieron con el artista en la confección del mural. “Siempre encuentro inspiración en la creatividad de los niños” afirmó el artista norteamreicano, quien también dijo que espera que el mensaje detrás del mural, de proteger a las ballenas, cale hondo en los Gobiernos encargados de tomar decisiones en el seno de la CBI, que se reunirá en junio próximo para su sesión 61˚ en Portugal.

La Sociedad Mundial para la Protección Animal (World Society for the Protection of Animals-WSPA) es la red más grande del mundo que agrupa a 1,000 sociedades miembro en 153 países y una gran comunidad de individuos alrededor del mundo que trabajan por el bienestar de los animales. A través de su estatus de consultor en Naciones Unidas (UN) y el Consejo Europeo, la WSPA pretende construir un movimiento global con respecto al tema del bienestar animal para llevar a la práctica nuestra.

Con la colaboración de Marco Calvo