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Reino Unido ofrece desde hace meses el espectáculo inhabitual de un país en plena confusión, incapaz de decidir una salida al Brexit, la decisión más importante de su historia reciente que va de aplazamiento en aplazamiento.

Esta es la sucesión de errores que llevó al bloqueo actual:

David Cameron 

El ex primer ministro conservador, partidario de permanecer en la UE, cree solucionar de una vez para todas la división en su partido sobre esta cuestión con un referéndum que propone imprudentemente cuando gobierna en coalición con los liberaldemócratas, seguro de que estos eurófilos convencidos se opondrán.

Pero en las elecciones siguientes los liberaldemócratas desaparecen del mapa y Cameron se queda sola al mando y, obligado a cumplir su promesa, organiza esta arriesgada consulta el 23 de junio 2016.

Partido Laborista 

El principal partido de oposición, considerado eurófilo, elige en septiembre de 2015 a su cabeza a un euroescéptico, Jeremy Corbyn, el candidato que nadie esperaba porque representa al ala más izquierdista del laborismo.

Así que Corbyn hace una campaña sin garra por la permanencia en la UE y el Brexitgana el referéndum por 52%.

May a la de una 

Tras su llegada al poder en los días que siguieron a la consulta y a la dimisión de Cameron, la nueva primera ministra decide activar rápidamente el mecanismo legal que impone un plazo de dos años para llevar a cabo la salida, un plazo muy corto para una negociación tan compleja.

El no buscar un consenso con la oposición sobre un tema tan importante contribuye en gran medida al bloqueo. AFP/END

Su mala estimación del tiempo y la dificultad ha llevado ya a dos peticiones de aplazamiento de la fecha inicial, el 29 de marzo de 2019.

May a la de dos 

En junio de 2017, May convoca elecciones legislativas anticipadas buscando reforzar su posición para negociar con Bruselas. Pero pierde la mayoría absoluta, tiene que suavizar su versión del Brexit, y queda a la merced del apoyo de los unionistas norirlandeses del DUP.

Opuesto a que la provincia británica de Irlanda del Norte tenga un trato diferente al resto del país para evitar reinstaurar una frontera terrestre con la vecina República de Irlanda, el DUP acabará dando al traste con el acuerdo de Brexit.

May a la de tres 

May emprende la negociación con Bruselas marcando grandes líneas rojas: abandonar la unión aduanera y el mercado único europeo.

Rápidamente choca con un enorme escollo: cómo evitar una frontera cerrada en la isla de Irlanda potencialmente dañina para el acuerdo de paz de 1998 que puso fin a décadas de sangriento conflicto en la región.

Theresa May, primera ministra de Reino Unido. Archivo/END

El no buscar un consenso con la oposición sobre un tema tan importante contribuye en gran medida al bloqueo.

Los eurófobos 

El ala francamente eurófoba del Partido Conservador quiere un Brexit tan duro, sin concesiones, que corte todas las amarras del país y le permita total libertad en el comercio internacional, que vota sistemáticamente contra el acuerdo negociado por May.

Hasta tal punto que el Brexit que tanto desea es aplazado y ahora corre el riesgo de verse además suavizado.

El Parlamento 

Quiere arrebatar al gobierno el control del proceso de Brexit y organiza una serie de "votos indicativos" destinados a una alternativa que tenga el apoyo de la mayoría.

Pero tras dos sesiones, no logran ponerse de acuerdo y rechazan todas las propuestas.