• Los Ángeles, Estados Unidos |
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  • EFE

La arcaica política migratoria de EE.UU. impide al Gobierno lidiar con la llegada a la frontera con México de decenas de miles de indocumentados y hallar una solución justa para todas las partes, reconoce Cecilia Muñoz, la latina de mayor rango en la Casa Blanca con Barack Obama (2009-2017).

"Gran parte del problema es que tenemos una estrategia diseñada hace 20 años cuando los inmigrantes trataban de evitar nuestro personal. Ahora, por el contrario, buscan a los agentes" para entregarse, señala Muñoz en entrevista telefónica con Efe. La exdirectora del Consejo de Política Nacional de la Casa Blanca con Obama advierte que el actual sistema no está diseñado para manejar y suplir las necesidades de miles de niños no acompañados y familias centroamericanas que llegan a la línea divisoria en busca de refugio.

Con este argumento, Muñoz acepta que "cualquier administración" que se encuentre en el poder tiene las mismas opciones y "todas son malas". Y es que las alternativas se pueden contar con los dedos de una mano y tanto Obama como el presidente Donald Trump optaron por detener a los inmigrantes, pero se enfrentaron a la escasez de centros para albergar la avalancha de indocumentados y la falta de entrenamiento de los agentes de la Patrulla Fronteriza para lidiar con el problema.

 Del 1 de octubre al 28 de febrero pasado, más de 163.000 niños sin acompañante y personas que viajan en unidades familiares fueron detenidas en la frontera, y se espera que esa cifra engorde notablemente en los próximos meses. Archivo/END

Frente a este reto queda liberar a los adultos solicitantes de asilo con un brazalete electrónico o liberarlos sin garantía de que vayan a presentarse frente las autoridades migratorias. "Estas opciones no sirven para resolver el problema", subraya. La estrategia, implantada a finales de la década de 1990, buscaba detener a inmigrantes adultos, en su mayoría mexicanos, que buscaban entrar al país sin ser detenidos y vivir en las sombras.

Una situación totalmente opuesta a la actual. Del 1 de octubre al 28 de febrero pasado, más de 163.000 niños sin acompañante y personas que viajan en unidades familiares fueron detenidas en la frontera, y se espera que esa cifra engorde notablemente en los próximos meses, cuando la climatología sea más propicia para la travesía.

A pesar del panorama legislativo que enfrentaron ambas administraciones, Muñoz ve una diferencia clara en la manera en la que los dos gobiernos encararon el problema: "las motivaciones con las que se tomaron y se toman las decisiones". La hispana subraya que estas motivaciones son importantes, y que, a diferencia del actual Gobierno, cuando se presentó la crisis de la llegada de miles de niños no acompañados en el 2014, en aquel entonces todos en la Casa Blanca estaban "preocupadísimos por el bienestar de los menores".

La ahora vicepresidenta del "think tank" (grupo de reflexión) "New America" asegura que el desvelo de Obama era auténtico para atender a los 68.541 menores inmigrantes no acompañados que cruzaron la frontera en el año fiscal 2014, una situación que contrasta con la actual administración.

 Del 1 de octubre al 28 de febrero pasado, más de 163.000 niños sin acompañante y personas que viajan en unidades familiares fueron detenidas en la frontera, y se espera que esa cifra engorde notablemente en los próximos meses. Archivo/END

"Han tomado decisiones desastrosas", dice la hispana al referirse a la orden de separar a los niños de sus padres, que dejó más de 3.000 familias afectadas y varias demandas contra el Gobierno. Más allá de la retórica con la que ha manejado el Gobierno Trump la crisis en la frontera sur, Muñoz recalca el manejo internacional que la Administración Obama le dio al problema.

Durante meses, Obama presionó al Congreso por la aprobación de una ayuda de 2.000 millones de dólares para la región, de los cuales se consiguieron 700 millones. Como una antítesis de su predecesor, Trump ha amenazado con retirar las ayudas a los países sino detienen las caravanas que han retado una y otra vez su política de "tolerancia cero" con la migración indocumentada.

Otra de sus preocupaciones es la imagen exterior del país: "Los niveles de desastre no solo son en términos de los migrantes, sino de ser líder en un momento clave del hemisferio y del mundo". "Lo que se requiere es que alguien comience a pensar en una estrategia a largo plazo. No es nada fácil pero es necesario comenzar", concluye.