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ISLAMABAD /AFP
La comisión electoral paquistaní dará a conocer el miércoles la nueva fecha de los comicios previstos para el 8 de enero, que fueron aplazados debido al caos y la violencia generados por el asesinato de la ex primera ministra y líder opositora Benazir Bhutto, el 27 de diciembre.

El gobierno también explicó que el presidente Pervez Musharraf se dirigiría a la nación el miércoles por la tarde (15H00 GMT). “Parece imposible celebrar las elecciones el 8 de enero”, declaró el secretario de la comisión electoral, Kanwar Dilshad.

Dilshad añadió que la decisión “debe tener en cuenta” el mes de Moharram, sagrado para los musulmanes, que comienza el 10 de enero y finaliza hacia el 8 de febrero.

Pero las elecciones no se aplazarán “más allá” del mes que viene, declaró un miembro del organismo encargado de los comicios. “Queremos que el retraso sea mínimo aunque la comisión necesita un plazo tiempo realista para que las aguas vuelvan a su cauce”, agregó.

Para justificar su decisión, la comisión electoral hizo referencia a la ola de violencia que siguió al asesinato de Bhutto, el 27 de diciembre, que dejó un saldo de 58 muertos, sobre todo en la provincia de Sind, al sur, feudo de los Bhutto y de su formación, además de destrozos valorados en decenas de millones de dólares.

Sólo en la provincia de Sind, los manifestantes destrozaron al menos 40 locales de la comisión y destruyeron las listas electorales.

Hasta ahora el partido de Bhutto se negaba a aceptar este aplazamiento aunque los allegados de la política asesinada, que se hicieron el domingo con las riendas del PPP, dieron a entender que podrían aceptar un retraso “razonable”.

El martes, el hijo de Bhutto, Bilawal, que se convirtió tras el asesinato de su madre en el presidente del PPP, viajó a Dubai, donde vivió numerosos años de exilio junto a su madre. Su padre, Asif Ali Zardari, dirigirá de facto el partido hasta que su hijo acabe sus estudios.

El ex primer ministro Nawaz Sharif también se opuso en los últimos días a la idea de un aplazamiento, aunque un miembro de su movimiento consideró que un “breve retraso” sería “aceptable”.

Estas elecciones son un momento crucial en este país de 160 millones de habitantes, única potencia nuclear conocida del mundo musulmán y aliado clave de Estados Unidos en su “guerra contra el terrorismo”.

Musharraf fue reelegido para un segundo mandato el 6 de octubre de 2007 en unos comicios por sufragio indirecto de las asambleas nacionales y provinciales salientes en las que tiene mayoría. La legitimidad de esta votación ha sido puesta en entredicho.

El poder del jefe de Estado está en la cuerda floja y su popularidad en caída libre. Si la oposición ganara las futuras elecciones legislativas y provinciales, Musharraf sufriría un golpe fatal.

Paralelamente, Estados Unidos ve cómo sus opciones en Pakistán se limitan con la desaparición de Bhutto y sólo le queda continuar apoyando a Musharraf, su principal aliado en la región en su lucha contra el terrorismo, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

De esta forma, Washington podría ceder y considerar aceptable un aplazamiento de las legislativas tras el asesinato de Bhutto, pero quieren que sea fijada una nueva fecha, declaró un portavoz del departamento de Estado, Tom Casey.

En nombre de Francia y de la Unión Europea, el líder de la diplomacia francesa Bernard Kouchner estimó el martes que Bhutto había sido asesinada por “el extremismo”. También juzgó difícil la creación de una comisión de investigación de la ONU sobre el asesinato de la opositora, como reclaman su familia y su partido, pues haría falta la implicación de un tercer país. Kouchner se reunirá el miércoles con el presidente Musharraf.