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El secretario de Defensa paquistaní Syed Athar Ali aseguró hoy que la ofensiva contra los talibanes podría terminar en dos o tres días en Swat, al noroeste del país, al tiempo que el Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, se declaró "seriamente preocupado" por la situación de los civiles. Anoche, las autoridades anunciaron que habían recuperado Mingora, la capital de Swat, mientras que en Singapur, durante un foro sobre seguridad, Syed Athar Alí indicó que tres distritos del noroeste estaban casi libres de rebeldes talibanes.

"Las operaciones en Swat, Buner y las áreas aledañas ya casi fueron completadas con éxito", expresó el secretario de Defensa. "Sólo queda por hacer el 5% al 10% del trabajo y esperamos que en los próximos dos o tres días esos focos de resistencia serán despejados", indicó. El ejército continúa enzarzado en combates con los talibanes, pero la recuperación de Mingora constituye un giro crítico en el curso de la ofensiva lanzada hace un mes en una región distante de sólo 100 kilómetros de Islamabad.

Por su parte, la CICR alertó sobre la situación en dicha región: "La organización está seriamente preocupada por la crítica situación de los civiles en Swat y piensa que exige una respuesta humanitaria rápida y global", afirmó en un comunicado. La Cruz Roja recordó que no tiene acceso "desde principios de mayo" a esta región, donde se enfrentan el Ejército y los talibanes, y se declaró "alarmada" por lo que ha visto.

Washington, que respalda sin reserva la operación militar, había advertido que los rebeldes amenazaban la existencia misma de Pakistán e identificado al país así como a Afganistán como centrales en "la guerra contra el terrorismo". "Intentamos acabar con los líderes más importantes de los milicianos y se los persigue constantemente", sostuvo el Mayor General, Athar Abas, vocero de los militares, cuando anunció la victoria en Mingora.

Los militares indicaron que los jefes de menor rango de los rebeldes murieron, pero que se complicaba dar con los líderes más importantes, que tienen a su alrededor un círculo de protección de militantes aguerridos y que se escabulleron hacia las zonas montañosas. "Serán eliminados cuando los encontremos", manifestó un oficial de los militares que pidió el anonimato, agregando que creían "que están en algún lugar en las montañas".
Recompensa de 600.000 dólares por comandante talibán
El gobierno paquistaní puso precio -600.000 dólares- a la cabeza del comandante talibán que lideró a los militantes en Swat, Maulana Fazlulá, instalado desde hace casi dos años en el valle de Swat, en donde querían instaurar la ley coránica. La insurgencia transformó la región, otrora popular para los turistas, en una zona de combate con talibanes armados patrullando en las calles de Mingora.

Fazlulá lideró a miles de seguidores, una mezcla de aguerridos combatientes ideologizados y jóvenes desdichados, a una brutal campaña en la que decapitaron oponentes, quemaron escuelas y combatieron contra las tropas gubernamentales desde noviembre de 2007. Pero mientras el gobierno avanza con su campaña para sofocar la rebelión, aumentan los temores de que los talibanes se venguen con atentados en diferentes ciudades de Pakistán.

Peshawar, capital de la Provincia de la Frontera del Noroeste, y Lahore, capital del distrito de Punjab, al este, la segunda ciudad más poblada del país con unos 7 millones de habitantes, registraron ataques mortales los últimos cinco días, matando a un total de 39 personas e hirieron a centenares.