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El exgobernador de Florida y actual senador, Rick Scott, manifestó en un discurso pronunciado en Washington que “queda una sola opción para llevar ayuda al pueblo de Venezuela, y es algo de lo que nadie quiere hablar, se está haciendo claro que tendremos que considerar el uso de los activos militares estadounidenses para llevar ayuda”.

Es una de las declaraciones más fuertes sobre Venezuela de parte de un legislador estadounidense y ocurre una semana después de que el gobierno de Caracas anunciara la próxima llegada de misiones militares rusas a ese país.

“EE. UU. enfrenta una amenaza seria a su seguridad nacional y una crisis humanitaria a sus puertas. Esto se está volviendo tan peligroso para nosotros como la guerra civil siria lo fue para Europa, Israel y Jordania”, publicó luego en Twitter.

“Las sanciones por sí solas no están deteniendo al gobierno de [Nicolás] Maduro”, prosiguió Scott.

Este miércoles, el vicepresidente Mike Pence reiteró que “todas las opciones están sobre la mesa” para hacer salir a Maduro del poder, algo que su jefe Donald Trump y otros altos funcionarios han estado repitiendo desde hace más de dos meses.

El presidente de la Asamblea Nacional electa de Venezuela, Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por Washington y medio centenar de países, intentó el 23 de febrero hacer ingresar ayuda humanitaria a su país, pero fracasó debido al férreo bloqueo de Maduro, quien tildó la operación de injerencia estadounidense.

En respuesta, el Gobierno estadounidense intensificó las sanciones contra la estatal petrolera PDVSA, así como contra funcionarios venezolanos.

Rick Scott, exgobernador de Florida y actual senador. Cortesía/END

De acuerdo con Geoff Ramsey, subdirector para Venezuela de WOLA, un centro de investigación sobre Latinoamérica con sede en Washington, Scott, quien representa a Florida en el Senado junto a Marco Rubio, apela a sus votantes al hacer estas declaraciones.

“La intervención militar en Venezuela está fuera de discusión y él lo sabe. Está hablando para ganar puntos en su base política doméstica”, dijo Ramsey a la AFP.

Durante sus 8 años de gobierno en Florida, epicentro de la diáspora venezolana en EE. UU., Scott promovió e implementó medidas contra el gobierno chavista, a cuyos funcionarios siempre calificó de “matones”. 

“Nuestros adversarios se cuestionan nuestras intenciones y nuestra determinación. En resumen: no piensan que hablemos en serio”, dijo Scott, al justificar la necesidad de considerar explícitamente la acción militar.

La presencia rusa

El ministro venezolano de Planificación, Ricardo Menéndez, dijo el jueves de la semana pasada que espera la llegada de nuevas misiones militares rusas al país.

En marzo ya habían arribado dos aviones rusos con 99 militares y 35 toneladas de material, según medios de prensa.

“Maduro y sus matones no nos dejan alternativa”, dijo Scott, quien habló en un foro en el Instituto American Enterprise en Washington. “No debemos parecer débiles ante la determinación de los chinos, los rusos y los cubanos de apoyar a Maduro”.

Desde Madrid, la agencia EFE reportó que EE. UU. apuesta por la presión contra el régimen de Nicolás Maduro, aunque mantiene sobre la mesa una posible intervención militar en Venezuela y denuncia que “la única presencia militar extranjera (en ese país) son las tropas cubanas, sus agentes de inteligencia, y ahora los rusos”.

En estos términos se expresó el jueves en Madrid el representante especial de EE. UU. para Venezuela, Elliott Abrams, quien se reunió el miércoles con altos cargos del Gobierno español y con el expresidente Felipe González, a quien Washington considera un buen interlocutor para hablar sobre esta crisis.

“Hay —dijo Abrams en rueda de prensa— opciones militares, pero lo que estamos teniendo ahora es una posición pacífica a base de presiones políticas, diplomáticas y financieras”.

EE. UU., que cuenta con la UE, el Grupo de Lima y otros países latinoamericanos, dio, según Abrams, mucha importancia al hecho de que la Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, haya aceptado las cartas credenciales del representante designado por el presidente interino, Juan Guaidó.

El enviado especial estadounidense opinó que “la Unión Europea debería considerar más restricciones de visitas a funcionarios venezolanos y más sanciones contra aquellos individuos que están utilizando (en el espacio comunitario) dinero robado en Venezuela”.

Abrams sostuvo que “el tiempo no juega a favor de Maduro, porque la situación interna en Venezuela es increíble; está cayendo en un grave estado de hambre, de falta de luz, de falta de agua...”.

El gobierno de Washington cree que “España es un líder natural en la Unión Europea debido a sus vínculos históricos con Venezuela”.