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  • AFP

El presidente Barack Obama aseguró hoy que el plan de quiebra aprobado por su gobierno para General Motors es "viable" y "realista" y ayudará al ícono de la industria automotriz estadounidense a recuperarse "rápidamente". Se trata de un "plan viable realista que dará a esta empresa estadounidense emblemática la posibilidad de recuperarse", expresó el madatario.

El gigante constructor de automotores General Motors (GM) se acogió a la ley de quiebras hoy en Nueva York, en un plan para emprender una draconiana reestructuración con fuerte asistencia financiera del Estado. Este epílogo era esperado al fracasar una desesperada tentativa de GM por recomponer sus finanzas. El grupo contaba con dos meses desde fines de marzo para probar que era viable, pero la crisis agravó sus dificultades de tal forma que el pedido de bancarrota se impuso como la única salida posible.

"Coincidiendo con una recesión y una profunda crisis financiera, el hundimiento de esas empresas habría tenido un efecto devastador para innumerables estadounidenses y habría causado daños enormes a nuestra economía, más allá de la industria automotriz", afirmó Obama. El gobierno se fijó como objetivo sacar a la "nueva GM" del procedimiento judicial de quiebra en un plazo entre 60 y 90 días, o sea el doble o el triple de lo que le demandó a su "pequeño" competidor Chrysler, que salió hoy del proceso de bancarrota que había solicitado el 30 de abril pasado.

La quiebra, ayudará a resolver los problemas de la empresa "de manera permanente", afirmó hoy su director general, Fritz Henderson. "El objetivo, al utilizar la legislación de quiebras, es que nos permita resolver nuestros problemas de manera permanente", declaró a la cadena de información CNBC.

Una nueva empresa será creada para retomar los activos más rentables del grupo. El Estado federal estadounidense aportará 30.100 millones de dólares y controlará el 60% de su capital. El Estado canadiense y la provincia de Ontario, donde GM posee numerosas fábricas, confirmaron este lunes que desembolsarán 9.500 millones de dólares y obtendrán el 12% del capital, del que planean deshacerse hacia 2018. El fondo de gestión sindical encargado de financiar la cobertura médica de los jubilados manejará 17,5%. Otro 10% quedará en manos de los poseedores de obligaciones, que el sábado pasado aceptaron una oferta gubernamental. Los actuales accionistas de la empresa perderán sus inversiones.

Para 2012, el grupo tendrá 33 fábricas en Estados Unidos, en vez de las 47 existentes en 2008, informó un comunicado de la empresa. La firma pasará de contar con 62.000 obreros sindicalizados en 2008 en Estados Unidos a 38.000 en 2011. El objetivo es reducir el peso muerto del grupo para que pueda ser rentable con un mercado estadounidense de 10 millones de automóviles por año, mientras que perdía dinero con un mercado de 16 millones de unidades antes de comenzar su reestructuración.

Retirado del Dow Jones
GM "será una empresa mucho más pequeña y ágil, pero el conjunto será mucho mas rentable una vez que su capacidad de producción (sobrante) haya sido eliminada", prevé David Cole, del instituto Center for Automotiva Research de Michigan, cuna del automóvil estadounidense.

El líder de la mayoría demócrata del Senado estadounidense, Harry Reid dijo en un comunicado que "esta lamentable quiebra es una etapa necesaria para asegurarnos de que la industria automotriz continúe siendo el corazón de nuestra industria nacional". Por otro lado, el grupo Dow Jones anunció hoy que el fabricante de equipos de telecomunicaciones Cisco y la aseguradora Travelers van a remplazar al constructor de autos GM y al grupo bancario Citigroup en Dow Jones, el índice de referencia de Wall Street.

El cambio se hará efectivo a partir del 8 de junio, pero la acción GM dejará de cotizar en Wall Street desde hoy, luego de cerrar estable en 0,75 dólar. "La crítica situación de GM no nos deja otra opción que retirarlo del Dow. Una declaración de quiebra descalifica inmediatamente a una acción, al margen de la historia de la empresa o de su papel como ícono cultural", declaró Robert Thomson, director editorial del Wall Street Journal y jefe de redacción del grupo Dow Jones, propietario del diario económico.