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  • AFP

El gigante constructor de autos General Motors (GM) se acogió a la ley de quiebras hoy en Nueva York, en un plan para emprender una draconiana reestructuración con fuerte asistencia financiera del Estado. La empresa constructora de autos, símbolo del poderío industrial estadounidense, se acogió a la ley de quiebras bajo el capítulo 11 en el Distrito del Sur de Nueva York, anunció el tribunal.

Este epílogo era esperado al finalizar una desesperada tentativa de GM por recomponer sus finanzas. El grupo contaba con dos meses desde fines de marzo para probar que era viable, pero la crisis agravó sus dificultades de tal forma que el pedido de bancarrota se impuso como la única salida posible. "Hoy será un día histórico para la empresa: el fin de la ex General Motors y el comienzo de una nueva", señaló la administración del gobierno del presidente Barack Obama en un comunicado.

El gobierno se fijó como objetivo sacar a la "nueva GM" del procedimiento judicial de quiebra en un plazo de entre 60 y 90 días, o sea el doble o el triple de lo que le demandó a su "pequeño" competidor Chrysler, que podría salir hoy del proceso de bancarrota que solicitó el 30 de abril pasado.

La hoja de ruta de la nueva GM fue hecha pública por partes en los últimos días y el plan presentado por el gobierno del presidente Obama a través de una conferencia telefónica no comporta ninguna sorpresa. Una nueva empresa será creada para retomar los activos más rentables del grupo. El Estado federal estadounidense aportará 30.100 millones de dólares y controlará el 60% de su capital. El Estado canadiense y la provincia de Ontario, donde GM posee numerosas fábricas, desembolsarán 9.500 millones de dólares y obtendrán el 12% del capital.

El fondo de gestión sindical encargado de financiar la cobertura médica de los jubilados manejará el 17,5%. Otro 10% quedará en manos de los poseedores de obligaciones, que el sábado pasado aceptaron una oferta gubernamental. Los actuales accionistas de la empresa perderán sus inversiones.

GM confirmó que cerrará once fábricas y que pondrá otras tres en paro técnico. La firma pasará de contar con 62.000 obreros sindicalizados en 2008 en Estados Unidos a 38.000 en 2011. "Esperamos ver una GM con un balance donde el endeudamiento será mucho menos pesado, y capaz de ser competitiva", dijo un alto responsable del gobierno, que solicitó no ser identificado.

El objetivo es reducir el peso muerto del grupo para que pueda ser rentable con un mercado estadounidense de 10 millones de automóviles por año, mientras que perdía dinero con un mercado de 16 millones de unidades antes de comenzar su reestructuración. GM vendió 2,98 millones de vehículos en Estados Unidos en 2008, con una participación de 22% en el mercado.

Si bien GM se encuentra nacionalizada, Washington no se va a inmiscuir en el manejo de sus negocios. "El control por el Estado no es lo que buscábamos ni lo que deseábamos. Es una salida obligada por el proceso de reestructuración", explicó el alto responsable gubernamental. Precisó además que aún "es muy prematuro" determinar si el Estado recuperará todo o parte de los 20.600 millones de dólares desembolsados entre diciembre y abril para mantener al grupo con vida.