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  • AFP

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este martes que su gobierno no quiere que los migrantes centroamericanos tengan libre acceso por el norte de su territorio, debido a los riesgos de seguridad que enfrentan en su ruta hacia Estados Unidos.

"No queremos que tengan libre paso y no solo por cuestiones legales sino por cuestiones de seguridad", afirmó el mandatario en su habitual conferencia matinal.

"Desgraciadamente en el norte hemos tenido problemas de asesinatos de migrantes en otros tiempos y no queremos eso", agregó López Obrador, quien consideró que ante la violencia en el norte del país, es preferible "atender a la población migrante de Centroamérica en el sur, sureste".

El norte mexicano, fronterizo con Estados Unidos, concentra fuerte actividad de carteles del narcotráfico por ser ruta de ingreso de su mercancía ilegal a territorio estadounidense. Algunos migrantes que intentan cruzar, sobre todo por el noreste, suelen ser víctimas de sicarios que los secuestran y extorsionan.

En agosto de 2010, en el estado de Tamaulipas, fueron secuestrados y asesinados 72 migrantes cuando viajaban clandestinamente hacia Estados Unidos, en una masacre atribuida al cartel de Los Zetas, que supuestamente intentó reclutarlos a la fuerza.

En tanto, López Obrador aseguró que no existen cambios en la política de su gobierno hacia la migración centroamericana, luego de que autoridades detuvieran el lunes a un grupo de 371 indocumentados, mayoritariamente hondureños, en el sureño estado de Chiapas. 

"No hay contradicción, hemos actuado con mucho respeto a los migrantes, y lo vamos a seguir haciendo, con respeto a sus derechos humanos", dijo el mandatario.

Ninguno de los detenidos en Chiapas, entre los que había niños, resultó herido, aclaró en rueda de prensa el comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Tonatiuh Guillén.

La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, argumentó en la misma conferencia que dichos migrantes no habían querido registrarse ante las autoridades migratorias.

"Nosotros hemos estado insistiendo en su registro porque ellos también tienen que respetar las leyes de nuestro país para tener una legal estancia", dijo la ministra.

Guillén aclaró que México seguirá otorgando tarjetas de visitante a los migrantes por razones humanitarias, y reiteró que esos documentos no les otorgan libre tránsito, pero sí les permiten inclusión social.

No obstante, el funcionario aclaró que las tarjetas han comenzado a ser otorgadas de forma más "selectiva".

Según Guillén, esos documentos ya han permitido a algunos migrantes incorporarse al mercado laboral en ciudades como Tijuana, fronteriza con San Diego, Estados Unidos.

Aumento "insólito" 

La secretaria de Gobernación señaló que México ha enfrentado un aumento "insólito" de migrantes centroamericanos que intentan llegar de forma irregular a Estados Unidos, así como un incremento en el ingreso de indocumentados cubanos, africanos y asiáticos.

En los últimos tres meses han pasado por México 300,000 migrantes, precisó.

El número de cubanos indocumentados que han llegado al país, por ejemplo, suma 3,000, de los cuales 2,000 ya se encuentran en Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos, apuntó Guillén.

Sobre una posible presión del gobierno estadounidense, López Obrador dijo que si bien "ellos quisieran que no hubieran migrantes", México mantiene como planteo de fondo la necesidad urgente de apoyar el desarrollo de Centroamérica.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. EFE/END.

"No queremos pelearnos con el gobierno de Estados Unidos, no nos queremos meter tampoco en sus confrontaciones políticas partidistas (...) Y al mismo tiempo, respetuosamente, estamos pidiendo que se atienda el problema con desarrollo, con creación de empleos, lo que no se ha hecho", afirmó el presidente mexicano. 

El gobierno de Donald Trump ha hecho del rechazo a la migración centroamericana, a la que considera una "amenaza contra la seguridad nacional", una de sus principales banderas políticas y electorales.

Trump declaró en emergencia la frontera sur de su país en busca de recursos para la construcción de una muralla en el límite con México, una de sus principales promesas de campaña.

Desde octubre, miles de centroamericanos intentan llegar a Estados Unidos marchando en multitudinarias caravanas en busca de mejorar sus condiciones de vida.