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  • AFP

Unos dos mil indígenas acamparon el miércoles en Brasilia bajo un fuerte operativo de seguridad, iniciando tres jornadas de manifestaciones que este año denuncian la expansión de actividades mineras y agropecuarias favorecidas por el presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro en detrimento de sus tierras ancestrales.

Los líderes indígenas empezaron a instalar durante la madrugada su "Campamento Tierra Libre" en la Explanada de los Ministerios, enmarcados por importantes contingentes policiales.

"Nuestras tierras son sagradas. No a la minería en tierras indígenas", proclamaba una de las primeras pancartas instaladas frente al campamento que mira al icónico edificio del Congreso nacional y tiene a los lados los edificios de los ministerios. 

"Nuestros derechos no se negocian", se leía en otro cartel. 

Este "Campamento Tierra Libre", que se realiza desde 2004, arranca este año en un clima de tensión con el recién inaugurado gobierno Bolsonaro, que se ha manifestado en varias ocasiones contra nuevas demarcaciones de tierras indígenas y a favor de la expansión de actividades económicas cuestionadas por los pueblos originarios y por los defensores del medio ambiente en la Amazonía.

"Desde el 1º de enero [cuando asumió Bolsonaro], el gobierno atacó a los indígenas en todos sus derechos, uno de ellos la educación", dijo Luana Kumaruara, de 33 años, nativa de Pará (norte), que cursa una maestría en antropología.

Kumaruara, que realiza su tercer campamento, recordó que el primer ministro de Educación de Bolsonaro, Ricardo Vélez (destituido este mes), llegó a afirmar que la universidad no era para todos, lo cual afectaría el acceso a una educación superior de los indígenas, tradicionalmente con menos recursos.

Indígenas acampan afuera del Congreso nacional en Brasilia. AFP/END.

Bolsonaro cuestionó la semana pasada la organización de este campamento.

"Va a ocurrir un encuentro grande de indígenas, la próxima semana. Se prevé 10,000 indígenas aquí en Brasilia. ¿Y quién va a pagar la cuenta de los 10,000 indios que vienen? Usted", dijo el presidente en una transmisión en vivo en Facebook.

Esa afirmación fue rebatida de inmediato por la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (Apib), responsable del evento, que aseguró que la iniciativa es financiada con campañas propias de colecta de fondos.

Según cifras oficiales, unos 800,000 indígenas de 305 etnias viven en Brasil, un país de 209 millones de habitantes.

La Constitución brasileña determina que esos pueblos tienen el derecho al usufructo exclusivo sobre las tierras que ocupan, pero la demarcación se ve amenazada por la tala ilegal, la expansión de la ganadería y el avance de la frontera agrícola.