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  • EFE

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, afirmó este sábado que Brasil al menos no es gobernado por "una banda" de borrachos al ser interrogado sobre las declaraciones en las que el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva aseguró que el país era gobernado por "una banda de locos".

"Por lo menos no es una banda de cachaceiros (que se emborrachan con cachaza)", afirmó el líder de la ultraderecha brasileña al ser interrogado por periodistas sobre las declaraciones que el dirigente socialista hizo el viernes en la primera entrevista que concedió a la prensa desde que fue encarcelado en abril del año pasado para purgar una condena por corrupción y lavado de dinero.

El mandatario y capitán de la reserva del Ejército comentó en tono irónico que pensaba que el consumo de bebidas alcohólicas era prohibido en las cárceles brasileñas, en una referencia al supuesto gusto de Lula por la cachaza, una acusación por la que llegó a amenazar con expulsar a un periodista extranjero de Brasil durante su Gobierno.

"En primer lugar creo que Lula no tendría por qué estar dando entrevistas. Fue un error que la Justicia le concediera el derecho a dar entrevistas. Presidiario tiene que cumplir su pena", afirmó Bolsonaro sobre la decisión de la Corte Suprema que autorizó a los diarios Folha de Sao Paulo y El País español a entrevistar al expresidente en la cárcel en que está recluido en Curitiba.

El jefe de Estado agregó que en la entrevista Lula dijo "bobadas" sobre su Gobierno y lo retó a comparar las dos Administraciones.

Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil. Archivo/END

"¿Quiénes eran los miembros de su equipo? Gran parte está procesada. Sus ministros están presos o respondiendo a procesos. Podemos comparar nuestros ministros con los de ellos ya sea por su calificación, su profesionalismo, su patriotismo o sus ganas de hacer las cosas correctamente", dijo.

"Llevamos 110 días en el Gobierno sin ninguna acusación de aquello que Lula y sus ministros hacían en el pasado", agregó.

De acuerdo con el líder ultraderechista, los 13 años de gestión del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula tan sólo le dejaron a Brasil "desgracias" y "sufrimientos" de los que aún se sienten las consecuencias hasta hoy.

Agregó que Brasil retrocedió mucho en la era del PT y que su intención es cambiar la demagogia y el populismo de esa época por la responsabilidad. En su entrevista del viernes, Lula criticó el Gobierno de Bolsonaro y no tuvo reparos en aconsejarlo a construir un partido sólido si quiere perdurar en el poder.

"Vamos a hacer una autocrítica general a este país. Lo que no puede ser es que sea gobernado por esa banda de locos. El país no lo merece y, sobre todo, el pueblo no lo merece", afirmó el carismático líder izquierdista.

El expresidente también aprovechó su primera entrevista en la cárcel para insistir en su inocencia, manifestar que está con su conciencia tranquila y garantizar que prefiere seguir en la cárcel a perder su dignidad.