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BAGDAD /AFP

Un kamikaze mató al menos a 30 personas ayer martes en Bagdad al hacer estallar un artefacto explosivo entre la multitud que había acudido a un funeral, según un nuevo balance divulgado por portavoces de los ministerios de Defensa e Interior.

Además, otras 38 personas resultaron heridas en este ataque, ocurrido a primera hora de la tarde durante el entierro de un ex militar chiíta del ejército iraquí en el barrio de Zayuna, al este de Bagdad, según la Policía.

Se trata del atentado más sangriento perpetrado en Irak en los últimos cinco meses, concretamente desde el primero de agosto, cuando 80 personas perecieron en un triple atentado, 50 de ellas en un ataque con camión bomba en Bagdad.

El pasado 28 de diciembre, 14 personas fallecieron en un atentado suicida con coche bomba en un mercado del centro de Bagdad, una zona mayoritariamente chiíta. Entre las víctimas se encontraba el oficial cuyo funeral se celebraba en el momento en que el kamikaze se inmoló ayer martes.

Los atentados en la capital iraquí siguen siendo frecuentes, aunque la violencia había disminuido considerablemente en los últimos meses.

Por ello y por primera vez desde 2003, miles de iraquíes pudieron salir a las calles la noche del lunes al martes para celebrar cantando y bailando la llegada de 2008, rodeados de grandes medidas de seguridad.

El ejército estadounidense y las autoridades iraquíes afirman que los ataques se redujeron en un 62% desde junio, sobre todo en Bagdad, donde el ejército estadounidense lleva a cabo una ofensiva de gran envergadura desde febrero.

En diciembre, 568 iraquíes perdieron la vida debido a la violencia, la cantidad más baja desde febrero de 2006, según cifras oficiales comunicadas por el gobierno este martes.

El atentado en febrero de 2006 contra el mausoleo chiíta de Samarra, situado 120 km al norte de Bagdad, convirtió a Irak en escenario de enfrentamientos entre grupos religiosos de una virulencia sin precedentes desde el inicio de la invasión estadounidense, en marzo de 2003. Al menos 637 iraquíes murieron durante aquel mes.

La violencia alcanzó su nivel más alto en enero de 2007, con 1,992 muertos.

Paralelamente a la disminución de los muertos civiles, el número de militares estadounidenses muertos en Irak también está reduciéndose desde mayo. En diciembre, 21 soldados estadounidenses murieron violentamente en Irak, según un cálculo realizado por la AFP basándose en cifras del Pentágono.

Sin embargo, el año 2007 fue el más duro para las tropas estadounidenses en este país, ya que perdieron un total de 896 soldados.

La reducción de la violencia se debe también al alto al fuego decretado a finales de agosto por el líder radical Moqtada Al Sadr, que lidera la milicia chiíta conocida como Ejército del Mahdi.

Sin embargo, la violencia continúa en el norte del país, donde los partidarios de Osama bin Laden se han agrupado, según el ejército estadounidense.