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Un oficial y un agente de la Policía de El Salvador resultaron lesionados este lunes, al estallar  un coche bomba en Soyapango, al este de la capital, informó el cuerpo de seguridad, que precisó que los heridos “reciben atención médica” en un centro cercano.

El atentado, de cuyas víctimas no se brindó la identidad, se suma a la oleada de crímenes contra efectivos de la Policía Nacional Civil (PNC) y de la Fuerza Armada registrada en los últimos días en diferentes puntos del país.

Hasta el momento, la PNC no ha brindado más detalles sobre las circunstancias del incidente.

El pasado fin de semana, tres agentes policiales y tres militares fueron asesinados mientras disfrutaban de sus días de licencia.

El domingo se registraron cinco homicidios de miembros de las fuerzas de seguridad– tres militares y dos policías–, mientras que el sábado fue asesinado otro agente policial.

Las víctimas mortales de las filas de la PNC del fin de semana

fueron identificadas como Walter Elizondo Anaya Lima, Pedro Alberto Galeas Crespo –ambos ultimados el domingo– y José Osmín Menéndez, atacado el sábado.

Además, fueron asesinados, también el domingo, los miembros del Ejército José Enrique Pérez, William Alexander Rosa Mendoza y un tercero que no fue identificado.

Policías y soldados asesinados

Según fuentes de la PNC, los miembros de la corporación asesinados en lo que va de 2019 ascienden a 15, mientras que los homicidios perpetrados contra la Fuerza Armada suman 10.

A estas víctimas de los cuerpos de seguridad del Estado se añaden, además, dos empleados administrativos de la PNC asesinados desde que comenzó el año en curso.

Durante 2018 fueron ultimados 32 policías y 2 empleados administrativos del cuerpo de seguridad, 17 militares, 3 custodios de centros penales y un estudiante de la Academia Nacional de Seguridad Pública (ANSP).

Las pandillas

La mayoría de estos crímenes son atribuidos a las pandillas que buscan, según las autoridades de seguridad, presionar al Gobierno con estos ataques para obtener beneficios carcelarios para sus líderes.

Según el ministro salvadoreño de la Defensa, David Munguía, el país vive un conflicto armado de “baja intensidad” por los constantes enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y las estructuras criminales.

El Gobierno responsabiliza a las pandillas Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18 y otras minoritarias de los altos índices de homicidios de entre 103 y 50.3 por cada 100,000 habitantes entre 2015 y 2018, cifras que ponen a la nación como una de las más violentas del mundo.

Las pandillas, un fenómeno considerado como herencia de la guerra civil (1980-1992) y que se fortaleció con la deportación de pandilleros de Estados Unidos, han resistido a los planes de seguridad implementados en las últimas cuatro administraciones.