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La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, acaparó la atención en la asamblea de la OEA que comenzó ayer martes en Honduras, donde gente común se acercó a tomarle fotos y a pedirle autógrafos, lo que opacó la presencia de tres presidentes.

Clinton encabeza la delegación estadounidense en la 39 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se desarrolla entre ayer martes y hoy miércoles en San Pedro Sula, capital industrial de Honduras, 240 km al norte de Tegucigalpa.

La cita fue inaugurada por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, frente a tres gobernantes latinoamericanos y ministros de 34 países, pero fue la secretaria de Estado y ex primera dama estadounidense quien acaparó la atención de los medios y de la gente común.

A su llegada al Club Árabe de San Pedro Sula, sede de la asamblea, decenas de curiosos trataron de aproximarse a Clinton para saludarla y tomarle fotos, pese a las estrictas medidas de seguridad.

Algunas personas le pidieron autógrafos, pero ella respondió a esta bienvenida solamente saludando con la mano y sonriendo.

Gobernantes opacados

Los curiosos, en cambio, no se sintieron atraídos por los tres gobernantes asistentes en esta cita continental: Fernando Lugo (Paraguay), Daniel Ortega (Nicaragua) y Manuel Zelaya (Honduras).

Pese a esta recepción más propia de una estrella de cine que de una figura diplomática, a Clinton le esperaba una ardua tarea en este cónclave, dominado por el debate sobre un eventual reingreso de Cuba a la OEA.

Clinton se mostró este martes “confiada” en que el continente logrará una postura común sobre la readmisión de Cuba, poco antes de que comenzara la 39 asamblea general.

“Sé que hemos tenido discusiones sobre esto (Cuba). Espero que tengamos más (...) y estoy confiada en que podremos lograr una vía común para avanzar”, dijo a un grupo de diplomáticos del Caribe.

Clinton no dio mayores detalles, en momentos en que los países de la OEA están divididos sobre cómo debería ser un eventual reingreso de la isla al organismo, que la excluyó en 1962 por integrar el bloque comunista.

La secretaria de Estado reiteró la exigencia estadounidense de que Cuba libere a sus prisioneros políticos y amplíe las libertades públicas antes de poder ser readmitida.