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Un año después de la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, la economía de la República Islámica sufre las nuevas sanciones, pero Teherán se apega al pacto al tiempo que advierte que su paciencia "tiene límites".

Se prevé que la economía iraní se hunda un 6% este año, después de la contracción del 4% del año pasado, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero la caída podría ser aún mayor ya que la previsión del FMI se hizo antes de que Estados Unidos anunciara, el 22 de abril, el fin de la exención de sanciones para la compra de petróleo iraní de la que gozaban ocho países.

"La situación económica en Irán es mala, y está empeorando", advirtió Henry Rose, analista de la consultora Eurasia Group, en una reciente publicación.

La actual crisis parece incluso peor que la recesión de 2012-2013, cuando más golpeaban las sanciones multilaterales contra Teherán previas al acuerdo nuclear.

El acuerdo alcanzado en Viena en julio de 2015 entre Irán y el grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania) permitió a Irán acercarse a la comunidad internacional.

Con él se levantaron parcialmente las sanciones que pesaban sobre Teherán, permitiendo vislumbrar una recuperación económica. A cambio, la República Islámica aceptó recortes drásticos de su programa nuclear y prometió no desarrollar un arma atómica.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. EFE/END

Inflación desenfrenada

Pero al considerar que el pacto no era suficiente para calmar las ambiciones nucleares de Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el 8 de mayo de 2018 su retirada unilateral del acuerdo y advirtió que volvería a imponer sanciones que habían sido suspendidas. Estas entraron en vigor en agosto de 2018.

Estados Unidos dice que lidera una campaña de "máxima presión" contra Teherán para negociar un acuerdo mejor. Algo que pareció poner en práctica el domingo, al anunciar el envío de un portaaviones y una unidad de bombarderos a Oriente Medio a modo de mensaje "claro e inequívoco" a Irán.

Pero un año después de la decisión de Trump no existe ni "el principio del principio" de una respuesta a qué sería un acuerdo mejor, según un diplomático europeo que no quiso ser nombrado.

En su opinión, Washington espera forzar a Teherán a violar su propio compromiso nuclear. "Entonces podrán decirle al mundo 'Irán es una amenaza'", señaló.

En el último año, el rial iraní perdió más de 57% de su valor respecto al dólar en el mercado negro.

Eso contribuyó a que la inflación interanual se disparara un 51%, frente al 8% del año anterior, según datos oficiales, aunque se considera que el aumento real de los precios es mucho mayor.

Los salarios no pudieron seguir el avance de los precios, por lo que los bolsillos de los consumidores se resintieron. El impacto fue especialmente fuerte en la alimentación.

Hasán Rohaní, presidente de Irán. EFE/END

"Aumentamos los precios un 70%" desde el inicio del año iraní pasado (21 de marzo de 2018), indicó una fuente de la industria alimentaria. "Y probablemente tengamos que aumentarlos 20% más para julio".

"Irán necesita a Europa"

Frente a la retirada de Estados Unidos, Irán optó por seguir respetando los compromisos adquiridos en Viena.

"Enfrentado a las dificultades derivadas de la reimposición de las sanciones, el gobierno de Irán mostró un gran pragmatismo", según otro diplomático.

Pero a Irán le irrita lo que considera la incapacidad de Europa para hacer frente a Estados Unidos y salvar el acuerdo nuclear y los beneficios económicos que conlleva.

El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Abas Araghchi, ha advertido en varias ocasiones que la paciencia de su país "tiene límites".

Los firmantes europeos del acuerdo establecieron en enero un mecanismo de intercambio que permite a Irán seguir comerciando con Europa, pero de momento no ha dado lugar a ni una sola transacción.

Abas Araghchi, viceministro iraní de Relaciones Exteriores. Cortesía/END

Un analista advierte que Europa necesita insistir más para mantener una política coherente respecto a Irán, sin la presión de Estados Unidos, incluso aunque las empresas europeas temen que se les corte el acceso al mercado estadounidense si tienen relaciones con la República Islámica.

"Irán necesita una Europa con soberanía económica para mantener el status quo" tras la salida de Washington del acuerdo nuclear, comenta Clement Therme, investigador del International Institute for Strategic Studies.

Pero al mismo tiempo, la situación "requiere que Irán mantenga un diálogo político con Europa para evitar un acuerdo entre Estados Unidos y Europa y la emergencia de un esfuerzo conjunto contra la economía iraní".