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  • EFE

El presidente electo de El Salvador, Nayib Bukele, se mostró este martes "dispuesto" a reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, pese a su retórica agresiva contra los inmigrantes.

"Como presidente tengo mis responsabilidades, y estaría dispuesto reunirme con el presidente Trump, por supuesto", explicó Bukele a los periodistas durante su participación en la Conferencia de las Américas, que se celebra anualmente en el Departamento de Estado en Washington. Bukele, de 37 años y quien asumirá el cargo el próximo mes de junio, hizo estas declaraciones, pese a las amenazas desde la Casa Blanca de cortar la asistencia financiera a Honduras, El Salvador y Guatemala.

"La inmigración es un síntoma de nuestras enfermedades, violencia, falta de crecimiento económico, de inversión", dijo el mandatario electo salvadoreño. "Si creamos un puesto de trabajo, son cuatro o cinco personas menos en la frontera", apuntó Bukele, quien subrayó que su objetivo es crear "medio millón" de puestos de trabajo en los cinco años de mandato.

Donald Trump. Archivo/END

Bukele recordó que "un tercio" de los salvadoreños vive fuera del país: 6 millones dentro y 3 millones en el exterior, y de estos el 80 % está en Estados Unidos. Por ello, destacó que su principal prioridad será mantener buenas relaciones con el Gobierno estadounidense, al que calificó de "gran aliado desde hace mucho tiempo".

En marzo, Trump advirtió de que EE.UU. pondría fin a la asistencia humanitaria que destina a los países del Triángulo Norte (Honduras, El Salvador, Guatemala). Para Bukele, se trata más que nada de una "advertencia" y prometió cooperación con EE.UU. "Tenemos la misma preocupación por motivos distintos", aseveró. El presidente electo salvadoreño reveló que se había reunido con el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, y que tenía previsto mantener encuentros con dirigentes republicanos y demócratas en el Congreso mañana, miércoles, en la capital estadounidense.

Con ellos, abordará el amparo migratorio a los beneficiados bajo Estatus de Protección Temporal (TPS), que el pasado mes de febrero el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS, en inglés) extendió hasta 2020 para El Salvador, Nicaragua, Haití y Sudán; y que afecta a más de 190.000 salvadoreños.

Mike Pence. Archivo/END

El TPS es un programa migratorio creado en 1990 con el que EE.UU. concede permisos de forma extraordinaria a los ciudadanos de países afectados por conflictos bélicos o desastres naturales.

La holgada victoria de Bukele en las presidenciales de febrero supuso la ruptura del tradicional bipartidismo, compuesto por el izquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y el conservador Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que ha gobernado el país centroamericano en las últimas cinco Administraciones.

El Salvador es asediado por las pandillas Mara Salvatrucha (MS13), grupo al que EE.UU. busca eliminar, Barrio 18 y otras minoritarias, que poseen 60.000 miembros distribuidos en más de 600 células a nivel nacional y a las que el Gobierno atribuye los índices de violencia que ponen al país entre los más convulsionados del mundo.

Estas bandas criminales, un fenómeno considerado como herencia de la guerra civil (1980-1992) y que se fortaleció con la deportación de pandilleros de Estados Unidos, han resistido a los planes de seguridad implementados en las últimas cuatro administraciones