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  • AFP

Los partidarios de Juan Guaidó comenzaban a concentrarse lentamente este sábado en una protesta nacional frente a la ofensiva del oficialismo contra el opositor Parlamento venezolano tras el fallido alzamiento militar que buscaba sacar del poder al presidente Nicolás Maduro.

En la Plaza Alfredo Sadel, en el este de Caracas, de mayoría opositora, se congregaban apenas centenares de personas hacia las 15H30 GMT, observaron periodistas de la AFP. 

También estaban convocadas concentraciones en distintas ciudades del país, en un test para la movilización de los opositores después de la abortada sublevación del 30 de abril, que desató una ofensiva oficialista: un diputado preso, tres refugiados en sedes diplomáticas y otro huido a Colombia.

Juan Guaidó, presidente del Parlamento de Venezuela. AFP/END

"Vine en apoyo de los diputados de la Asamblea Nacional, que la están destruyendo, la están disolviendo", dijo en Caracas a la AFP Daisy Montilla, una señora de 69 años con la bandera tricolor de Venezuela a la espalda, que tiene a tres de sus cuatro hijos en el extranjero por la crisis del país.

"Es una ofensiva demasiado fuerte", estimó Alexander Mendoza, comerciante de 30 años, parte de un grupo que sostenía una bandera venezolana y otra estadounidense. "Lo que pido a Estados Unidos es que nos apoye para que se restablezca la democracia".

Seguidores esperan a Guaidó

Según su equipo de prensa, a la concentración acudirá Guaidó, el jefe parlamentario reconocido como presidente interino por más de 50 países que pugna por el poder con Maduro desde hace tres meses y medio, en medio de la crisis económica y social más grave de la potencia petrolera en su historia reciente.

Los partidarios de Juan Guaidó comenzaban a concentrarse en una protesta nacional. AFP/END

Desde que se proclamara mandatario encargado el 23 de enero después de que el Parlamento declarara ilegítima la reelección del líder socialista, el ingeniero industrial de 35 años ha liderado manifestaciones y llamado a los militares a dar la espalda a Maduro para propiciar una transición y "elecciones libres".

Pero el heredero político de Hugo Chávez (1999-2013), que dice enfrentar un "golpe de Estado" continuado de la oposición azuzada por Estados Unidos, sigue contando con el respaldo castrense y de Rusia y China. Un apoyo que le permitió sobrevivir al alzamiento, prólogo de disturbios que dejaron seis muertos. 

El viernes, Maduro acusó a su exjefe de inteligencia Cristopher Figuera de ser un "topo" de la CIA que coordinó la rebelión, en plena campaña de represalias contra los implicados.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (d) y el exjefe del servicio de inteligencia de Venezuela, Manuel Cristopher Figuera (i). Cortesía/END

Figuera y otros 55 oficiales fueron expulsados de la Fuerza Armada por un decreto presidencial. 

La primera confirmación de la participación de Figuera llegó desde Washington. El martes, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, anunció que quedaban anuladas sanciones en su contra en recompensa por respaldar la rebelión, un paso para inspirar a otros altos dirigentes oficialistas a imitarlo.

En Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de línea oficialista, imputó a 10 diputados, entre ellos la mano derecha de Guaidó, Edgar Zambrano, por traición a la patria y conspiración.

Edgar Zambrano, vicepresidente del Parlamento de Venezuela. EFE/END

Zambrano, vicepresidente del Parlamento, fue detenido el miércoles en una operación digna de una película que incluyó el remolque con grúa del vehículo en el que estaba. El TSJ anunció el viernes que fue ingresado en una cárcel militar en Caracas, hecho criticado por su defensa al tratarse de un civil.

Tres de sus colegas se refugiaron preventivamente en las residencias de los embajadores de Argentina e Italia y un quinto huyó a Colombia. Los restantes mantienen un perfil bajo.

Intervención extranjera, "última opción"

La arremetida contra el Legislativo, única institución en manos opositoras pero anulada en la práctica por decisión judicial, recibió condenas de la Unión Europea, el Grupo de Lima y Estados Unidos, principal valedor de Guaidó.

Este último país sancionó el viernes a dos empresas por enviar crudo venezolano a Cuba, en represalia por la detención de Zambrano y en el marco de su política de presión contra Maduro, en la que dice no descartar la opción militar.

Una intervención extranjera podría concretarse solo "cuando los aliados estén dispuestos a dar ese tipo de ayuda, y que esa sea la última opción, o la única que reste a los venezolanos", dijo Guaidó en una entrevista con la televisión pública portuguesa RTP divulgada este sábado.

También estaban convocadas concentraciones en distintas ciudades del país. EFE/END

En medio de las tensiones, la Armada de Venezuela aseguró el viernes que un buque de la Guardia Costera estadounidense ingresó el miércoles a la zona económica exclusiva del país caribeño. Un día después acató la instrucción de abandonar el área.

Venezuela reabrió el viernes sus fronteras con Brasil y Aruba, cerradas desde febrero para impedir una operación ideada por Guaidó para ingresar ayuda humanitaria desde países vecinos. Mantiene cerradas sus fronteras con Colombia y las islas de Curazao y Bonaire.