• |
  • |
  • AFP

El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela dijo querer diálogo con Estados Unidos y no una guerra, mientras el bloque socialista de América Latina le brindó su apoyo este martes durante una reunión en Cuba, pese a estar bajo la mira del gobierno de Donald Trump.

"No es una guerra lo que queremos en Venezuela, podemos estar preparándonos porque nos obligan las circunstancias (...) pero queremos paz", dijo Arreaza, quien participó en La Habana en un Consejo Político de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP).

"Ojalá desde el ALBA logren también transmitirle al gobierno de Estados Unidos que queremos diálogo, que queremos diplomacia, que queremos entendimiento, incluso con ellos, con todas las diferencias", agregó.

La administración Trump aspira a la remoción de Maduro del poder en Venezuela, acusándolo de haber sido electo en comicios ilegítimos y de atentar contra los derechos humanos de sus habitantes, que afrontan una severa crisis económica y política.

Para ello Washington ha dejado en claro que todas las opciones para lograr su objetivo están sobre la mesa. Además ha arreciado sus políticas contra Cuba, principal socio político de Caracas en la región y bajo embargo estadounidense desde 1962.

Estados Unidos y más de medio centenar de países reconocen al presidente de la Asamblea Nacional y líder opositor, Juan Guaidó, como gobernante interino de Venezuela. Las pugnas entre oficialistas y opositores han generado zozobra y enfrentamientos con muertes en el país.

Ante ello, el ALBA-TCP, integrado por Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia -todos aliados socialistas- además de algunos países del Caribe, cierran filas en torno al gobierno de Maduro.

"Desde La Habana hacemos un llamado a Estados Unidos al diálogo, al entendimiento a respetarnos mutuamente a que cese la amenaza militar, cese la soberbia, a que cese el bloqueo contra el pueblo de Venezuela", insistió Arreaza.

Cuba y Nicaragua

El XVIII Consejo Político del ALBA-TCP ocurre en momentos en que Washington hace más severas sus sanciones económicas contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, países a los que llama la "troika de la tiranía".

Trump ha llegado a decir que el socialismo tiene los "días contados" en América Latina.

En su declaración final, leída por el canciller cubano Bruno Rodríguez, el bloque renovó su "apoyo al presidente Nicolás Maduro Moros, la revolución bolivariana y chavista y la unión cívico militar de su pueblo".

Llamó además a respaldar la iniciativa de diálogo impulsada en Montevideo, para "preservar la paz en Venezuela basada en los principios de no intervención en los asuntos internos, la igualdad soberana de los estados y la solución pacífica de controversias".

"Las amenazas del uso de la fuerza contra la hermana República Bolivariana de Venezuela constituyen el más grave peligro para la paz y la seguridad regional", había dicho el canciller cubano al abrir el encuentro.

Mientras, en Noruega, representantes del gobierno de Maduro y de la oposición, inician los primeros pasos para un posible diálogo.

"Rechazamos la utilización de manera selectiva del tema de los derechos humanos con el propósito de crear condiciones para desestabilizar gobiernos legítimos, justificar la injerencia en sus asuntos internos e imponer políticas de cambio de régimen", agrega la declaración.

La cita también sirvió para apoyar al gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua, a quien la OEA le ha pedido liberar de manera "incondicional" a todos los presos por las protestas antigubernamentales y avanzar en el diálogo con la oposición.

Además, rechazaron la aplicación contra Cuba de una ley que permite demandar en tribunales estadounidenses a empresas extranjeras que administren bienes que fueron confiscados por la revolución de Fidel Castro de 1959.

El ALBA "es y será un núcleo de resistencia frente a la oleada imperialista y neoliberal que se desata contra nuestra región", agregó Rodríguez.