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Miles de personas aguardan en casetas de madera y chapa instalados en las plazas, parques y avenidas de Asunción la construcción de viviendas públicas alejadas del río Paraguay, cuya crecida ha anegado unos 14,000 hogares en los últimos tres meses y afectado a un número similiar de familias de las zonas ribereñas.

La Costanera Norte, la gran circunvalación que rodea la bahía de Asunción, es uno de los lugares donde los desplazados han instalado sus improvisados refugios, aprovechando la altura que proporciona la construcción para evitar que la crecida del río les alcance de nuevo.

Junto a la carretera, por la que circulan miles de vehículos cada día para acceder al centro de Asunción, muchas de esas familias afectadas han establecido sus viviendas provisionales en las que no pueden contar con agua corriente para cocinar o asearse.

Narciso Peña lleva ahí apostado desde hace dos meses, junto a su mujer y a sus cinco hijos, esperando que el Gobierno les conceda la vivienda pública que les prometió cuando expropió su hogar para levantar la Costanera, inaugurada hace un año.

Su familia se desplazó con el inicio de las obras al refugio público de La Esperanza, donde convivían con otras 15 familias, hasta que las inundaciones alcanzaron ese predio y tuvieron que desplazarse dos kilómetros hacia el costado de la carretera.

"La verdad que nosotros habíamos optado por esto creyendo que nos iban a hacer la vivienda rápido y no sufrir más ", lamentó Peña.

El barrio de la Chacarita, una de las zonas marginales afectadas por las inundaciones en Asunción. EFE/END

El padre de familia reconoció que durante las primeras semanas viviendo en las casetas de madera han sufrido los efectos de las tormentas porque el "agua entraba a raudales en las piezas, se mojaba todo y el techo goteaba".

Además de las condiciones climatológicas, Peña denunció la desatención de las instituciones públicas que no les han ofrecido otro lugar para quedarse, a pesar de que uno de sus hijos, de 17 años, fue operado este año de un soplo en el corazón y necesitaba recuperarse.

"Se pasan la pelota unos a otros", explicó Peña, que confía en poder moverse a su hogar definitivo en los próximos meses, después de que el Gobierno de Paraguay y la Municipalidad de Asunción hayan acelerado los trámites para la construcción de las viviendas.

El Gobierno les ha informado que ya ha comenzado los trabajos para rellenar con arena un solar de 60 hectáreas donde plantea levantar sus nuevas viviendas, casi un año después de que se inaugurase el segundo tramo de la Costanera.

Sin embargo, junto a la carretera residen cientos de familias, la mayor parte del humilde barrio de Trinidad, que también han abandonado sus hogares por las inundaciones pero que desconocen si podrán acceder en algún momento a una de las viviendas públicas.

El Gobierno presentó en abril un proyecto para la construcción de 5,000 hogares que den una solución habitacional a los afectados por las inundaciones en los barrios situados junto al cauce Río Paraguay.

Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay. EFE/END

De las viviendas, un total de 1,800 están destinadas a la zona de influencia de la Costanera Norte, donde se unen los refugiados de barrios marginales como Trinidad, Puerto Botánico o La Chacarita.

Sin embargo, el proyecto todavía no se ha materializado y miles de familias continúan apostadas en los refugios públicos por la crecida del río que hoy alcanzó los 7,56 metros de altura, a 44 centímetros del valor establecido por los servicios meteorológicos como de desastre.

Peña explicó que cada día siguen llegando nuevos desplazados que han tenido que abandonar sus hogares, mientras que otros se han resignado a permanecer en sus casas viviendo "como en una palangana" de agua.

Los servicios meteorológicos de Paraguay prevén un descenso del nivel de agua en las principales cuencas fluviales del país a partir de la segunda semana de junio, cuando comenzarán a remitir las lluvias con la llegada del invierno.