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  • EFE

El presidente iraní, Hasan Rohaní, aseguró hoy que Estados Unidos ha agotado "prácticamente" su capacidad de presión sobre Irán y tendrá que recular en sus medidas y asumir su "error".

"La presión de EEUU contra nuestro país ha alcanzado su punto máximo, y su capacidad (para ejercer presión) está prácticamente llegando a su fin", dijo en una reunión de su gabinete, poco antes de la llegada a Teherán del primer ministro japonés, Shinzo Abe.

Abe comienza hoy una histórica visita de dos días a Teherán durante la que tratará de rebajar la tensión entre Irán y EEUU en Oriente Medio, aprovechando las buenas relaciones que mantiene con ambos países. Rohaní afirmó que aunque las sanciones estadounidenses equivalen a "terrorismo económico", están demostrándose ineficaces y están perdiendo su capacidad para dañar a Irán.

Para superar los problemas causados por las sanciones, que han hundido la economía iraní y provocado una gran devaluación de la moneda nacional, el mandatario llamó a "la unidad y la solidaridad nacional".

De este modo, según Rohaní, los enemigos de Irán se verán "obligados a regresar a la mesa de negociaciones, a la justicia y a la lógica, y luego admitirán su error". EEUU se retiró de modo unilateral del acuerdo nuclear y volvió a imponer sanciones a Irán el año pasado, pese a que los otros firmantes (Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania) siguen apoyando el pacto.

Ante la ineficacia de las medidas adoptadas por la otra parte para contrarrestar las sanciones, Irán suspendió el pasado mayo la aplicación de algunos de sus compromisos nucleares y dio un ultimátum de 60 días para que se garanticen sus intereses económicos.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. EFE/END

Esta medida, junto a las decisiones de Washington de no renovar las exenciones a la compra de petróleo iraní y de designar a la Guardia Revolucionaria iraní grupo terrorista, han llevado a un repunte de la tensión en Oriente Medio.

Además, EEUU ha aumentado su despliegue militar en la zona, lo que ha hecho temer un conflicto en el que distintas partes están intentando mediar o interceder.

Una de ellas es Abe, el primer ministro japonés que visita Irán en 41 años, del que el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo a fines de mayo que podría ejercer sus buenos oficios en este caso.

Abe explicó hoy en Tokio antes de partir hacia Teherán que su objetivo es "rebajar tensiones" y "contribuir a la paz y a la estabilidad en la región".

No obstante, un responsable gubernamental nipón insistió el martes en Teherán a un reducido grupo de periodistas que el viaje de Abe es por iniciativa propia y no consiste en una mediación. El primero ministro japonés se reúne hoy con Rohaní y mañana, jueves, con el líder supremo de Irán, Ali Jameneí.

Por su parte, el jefe de la diplomacia nipona, Taro Kono, llegó a Teherán unas horas antes y ya ha mantenido un encuentro con su homólogo iraní, Mohamad Yavad Zarif, del que no han trascendido detalles.

Irán es visto como un actor clave para la estabilidad en una región de donde proceden la mayor parte de las importaciones de petróleo de Japón, que de hecho era también cliente del crudo iraní antes de las sanciones y del fin de las exenciones.